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	<title>Centro Studi La Runa &#187; Friedrich-Georg Jünger</title>
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	<description>Archivio di storia, tradizione, letteratura, filosofia</description>
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		<title>Ernst Jünger y el Trabajador</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 17:13:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alain De Benoist</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Trabajador posee una trascendencia metafísica, que va más allá del contexto histórico y político en el que fue escrito]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/ernst-junger-y-el-trabajador.html' addthis:title='Ernst Jünger y el Trabajador '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><img src="http://www.centrostudilaruna.it/category-icons/ernstjunger48x48.JPG" width="48" height="48" alt="" title="Ernst Jünger" /><img src="http://www.centrostudilaruna.it/category-icons/rivoluzione-conservatrice.PNG" width="48" height="48" alt="" title="Rivoluzione conservatrice" /><br/><p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-2821" style="margin: 10px;" title="180px-Ernst_Junger" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/180px-Ernst_Junger.jpg" alt="" width="180" height="309" />Al evocar <em>El Trabajador</em>, al mismo tiempo que la primera versión de <em>Corazón aventurero</em>, el ensayista Armin Mohler, autor de un manual que se ha convertido en un clásico sobre la revolución conservadora alemana (<em>Die Konservative Revolution in Deutschland, 1918-1932. Ein Handbuch</em>, 2ª ed., Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 1972), escribe: &#8220;Aún hoy, no puedo acercarme a estas obras sin sentir un cierta turbación&#8221;. En otra parte, calificando a <em>El Trabajador </em>de &#8220;bloque errático&#8221; en el seno de la obra de <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Ernst Jünger</a>, afirma: &#8220;Der Arbeiter es algo más que una filosofía: es una creación poética&#8221; (prefacio de Marcel Decombis, <em>Ernst Jünger et la &#8220;Konservative Revolution&#8221;</em>, GRECE, 1975, p. 8). El término es apropiado, sobre todo si se admite que toda poesía fundadora es a la vez reconocimiento del mundo y revelación de los dioses. Libro &#8220;metálico&#8221; —estamos tentados de emplear la expresión &#8220;<a style="outline: 1px dotted; outline-offset: 0pt;" title="tempestades de acero" href="http://www.amazon.es/gp/product/8483104008/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&amp;tag=cestlaru01-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=3626&amp;creative=24822&amp;creativeASIN=8483104008" target="_blank">tempestad de acero</a>&#8220;—, <em>El Trabajador </em>posee, en efecto, una trascendencia metafísica, que va más allá del contexto histórico y político en el que fue escrito. Su publicación no solamente ha marcado una fecha capital en la historia de las ideas, sino que constituye en la obra jüngeriana un tema de reflexión que no ha dejado de fluir, cual oculta vena, a lo largo de la vida de su autor.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">Nacido el 29 de marzo de 1895 en Heidelberg, <a title="Ernst Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> hizo sus primeros estudios en Hannover, en Schwarzenberg, en los Montes Metálicos, Braunschweig, de nuevo en Hannover, así como en la Schsrnhorst-Realschule de Wunstorf. En 1911, se adhiere a la sección de Wunstorf de los Wandervögel. Ese mismo año, publica su primer poema (<em>Unser Leben</em>) en el periódico local de aquella organización juvenil. En 1913, a la edad de 18 años, se fuga del hogar paterno. Objeto de su escapada: alistarse en Verdún a la Legión Extranjera. Algunos meses más tarde, después de una corta estancia en Argel y una fase de instrucción en Sidi-bel-Abbés, su padre le convence para volver a Alemania. Retoma sus estudios en el Gildemeister Institut de Hannover, donde se familiarizará con la obra de Nietzsche.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera guerra mundial estalla el primero de agosto de 1914. <a title="Ernst Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se convierte en combatiente voluntario. Ingresa en el 73º Regimiento de fusileros y recibe la orden de marcha el 6 de octubre. El 27 de diciembre parte para el frente de Champagne. Combate en Dorfes-les-Epargnes, en Douchy, en Monchy. Jefe de sección en agosto de 1915, alférez en noviembre, sigue a partir de 1916 un curso para oficiales en Croisilles. Dos meses más tarde participa en los combates de Somme, donde es herido dos veces. De nuevo en el frente, en noviembre, con el grado ya de teniente, es otra vez herido, esta vez cerca de Saint-Pierre-Vaast. El 16 de diciembre es condecorado con la Cruz de Hierro de 1ª clase. En febrero de 1917 es ascendido a <em>Strosstrupp-führer</em>, jefe de comando de asalto. Es el momento en el que la guerra se ha atascado, al tiempo que las pérdidas humanas adquieren una terrible dimensión. Del lado francés, se aprestan a la sangrienta e inútil ofensiva del Chemin des Dames. A la cabeza de sus hombres, <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se desliza por las trincheras y multiplica los golpes de mano. Escaramuzas incesantes, nuevas heridas: en julio, en el frente de Flandes, y también en diciembre. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> es condecorado con la Cruz de Caballero de la Orden de los Hohenzollern. Durante la ofensiva de marzo de 1918 continúa capitaneando a sus soldados en múltiples escaramuzas. Es herido una vez más. En agosto, nuevas heridas, esta vez cerca de Cambrai. Finaliza la guerra en un hospital militar, ¡después de haber sido herido catorce veces! Ello le vale la Cruz &#8220;Por el Mérito&#8221;, la más importante condecoración del ejército alemán. Sólo doce oficiales subalternos de tierra, entre ellos el futuro mariscal Rommel, recibirán dicha distinción a lo largo de la primera guerra mundial.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>&#8220;Sólo se vivía para la Idea&#8221;</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-2826" style="margin: 10px;" title="juenger-1wk" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/juenger-1wk.jpg" alt="" width="187" height="250" />De 1918 a 1923, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, acuartelado en la Reichswehr de Hannover, comienza a escribir sus primeros libros impregnados de la experiencia que le ha aportado su presencia en el frente. <a title="Tempestades de acero" href="http://www.amazon.es/gp/product/8483104008/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&amp;tag=cestlaru01-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=3626&amp;creative=24822&amp;creativeASIN=8483104008" target="_blank"><em>Tempestades de acero</em></a> (<em>In Stahlgewittern</em>), publicado en 1919 por cuenta del autor y reeditado en 1922, conocerá un gran éxito. Le seguirán <em>La guerra como experiencia interior </em>(<em>Der Kampf als innere Erlebnis</em>, 1922), <em>El bosquecillo 125 </em>(<em>Das Wäldchen 125</em>, 1924), <em>Feuer und Blut </em>(1925). No tardará <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> en ser considerado como uno de los escritores más brillantes de su generación, como nos lo ha recordado Henri Plard (&#8220;La carrière d’Ernst Jünger, 1920-1929&#8243;, en <em>Etudes germaniques</em>, 4/6.1978), incluso si apelamos a sus artículos sobre la guerra moderna publicados en la <em>Militär-Wochenblatt</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> no se siente cómodo en un ejército en la paz. Tampoco le tienta la aventura de los Cuerpos Francos. El 31 de agosto de 1923, abandona la Reichswehr y se matricula en la Universidad de Leipzig para estudiar biología, zoología y filosofía. Tendrá como profesores a Hans Driesch y a Felix Krüger. El 3 de agosto de 1925 se casa con Gretha von Jeinsen, de diecinueve años, que le dará dos hijos: Ernst, nacido en 1926, y Alexander, en 1934. Durante ese período, sus ideas políticas maduran en la misma dirección de la efervescencia que agita cualesquiera facciones de la opinión pública germana: el vergonzoso tratado de Versalles, del que la República de Weimar ha aceptado sin vacilar todas las cláusulas y al que sólo se aceptará como un insoportable <em>Diktat</em>. En el transcurso de unos meses se ha convertido en uno de los principales representantes de los medios nacional-revolucionarios, importante grupo de la <a title="Revolucion conservadora" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/temi/rivoluzioneconservatrice">Revolución Conservadora</a> situado a la &#8220;izquierda&#8221;, junto a los movimientos nacional-bolcheviques agrupados alrededor de Niekisch. Sus escritos políticos se inscriben en el período medio republicano (la &#8220;era Stresemann&#8221;) que finaliza en 1929, tiempo de tregua provisional y de aparente calma. <a title="Junge" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> dirá más tarde: &#8220;Sólo se vivía para la idea&#8221; (<em>Diario</em>, t. II, 20.4.1943).</p>
<p style="text-align: justify;">Sus ideas se expresaron primeramente en revistas. En septiembre de 1925, el antiguo jefe de los Cuerpos Francos, Helmut Franke, que acababa de publicar un ensayo bajo el título <em>Staat im Staate </em>(Stahlhelm, Berlín, 1924), lanza la revista <em>Die Standarte</em>, que trata de aportar una &#8220;contribución a la profundización espiritual del pensamiento del frente&#8221;. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> pertenecerá a su redacción, en compañía de otro representante del &#8220;nacionalismo de los soldados&#8221;, el escritor Franz Schauwecker, nacido en 1890. <em>Die Standarte </em>fue, en principio, suplemento del semanario <em>Der Stahlhelm</em>, órgano de la asociación de antiguos combatientes del mismo nombre dirigido por Wilhelm Kleinau. <em>Die Standarte </em>tenía una tirada nada despreciable: alrededor de 170.000 lectores. Entre septiembre de 1925 y marzo de 1926, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> publica diecinueve artículos. Helmut Franke firma los suyos con el pseudónimo &#8220;Gracchus&#8221;. La joven derecha nacional-revolucionaria se expresa allí: Werner Beumelburg, Franz Schauwecker, Hans Henning von Grote, Friedrich Wilhelm Heinz, Goetz Otto Stoffegen, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">En las páginas de <em>Die Standarte</em>, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> adoptará pronto un tono muy radical, distinto al de la mayoría de los adheridos al Stahlhelm. A partir de octubre de 1925, critica la tesis de la &#8220;puñalada por la espalda&#8221; (<em>Dolchstoss</em>) que habría supuesto para el ejército germano la revolución de noviembre (tesis casi unánime en los medios nacionales). Llegó incluso a subrayar cómo algunos revolucionarios de extrema izquierda fueron valerosos combatientes durante la guerra (&#8220;Die Revolution&#8221;, en <em>Die Standarte</em>, n. 7, 18.10.1925). Afirmaciones de este tipo suscitaron vivas polémicas. La dirección del Stahlhelm se pone en guardia y decide distanciarse del joven equipo periodístico. En marzo de 1926 la publicación desaparece, para renacer al mes siguiente con el nombre abreviado de <em>Standarte</em>, con <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, Schauwecker, Kleinau y Franke como coeditores. En este momento, los lazos con el Stahlhelm no han sido aún rotos; los antiguos combatientes continúan financiando indirectamente a <em>Standarte</em>, publicado por la casa editora de Seldte, la Frundsberg Verlag. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> y sus amigos reafirman lo mejor de su voluntad revolucionaria. El 3 de junio de 1926 <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> publica un llamamiento a la unidad de los antiguos combatientes del frente con el objeto de fundar una &#8220;república nacionalista de los trabajadores&#8221;, convocatoria que no tendrá eco. En agosto, a petición de Otto Hörsing —cofundador de la <em>Reichsbanner Schwarz-Rot-Gold</em>, la milicia de seguridad de los partidos socialdemócrata y republicano—, el gobierno, tomando como pretexto un artículo sobre Rathenau aparecido en <em>Standarte</em>, cierra la revista durante cinco meses. Momento que Seldte aprovecha para relevar a Helmut Franke de sus responsabilidades. En solidaridad con Franke, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se aparta del periódico y en noviembre, junto al propio Franke y a Wilhelm Weiss, inicia la edición de una nueva publicación titulada <em>Arminius</em>. (<em>Standarte </em>aparecerá hasta 1929, bajo la dirección de Schauwecker y Kleinau).</p>
<p style="text-align: justify;">En 1927 <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> marcha de Leipzig para instalarse en Berlín, donde establecerá estrechos contactos con antiguos miembros de los Cuerpos Francos y con medios de la juventud <em>bündisch</em>. Estos últimos, oscilando entre la disciplina militar y un espíritu de grupo muy cerrado, tratan de conciliar el romanticismo aventurero de los Wandervögel con una organización de tipo más comunitario y jerarquizado. <a title="Ernst Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> traba una especial amistad con Werner Lass, nacido en Berlín en 1902, y fundador en 1924, junto al antiguo jefe de los Cuerpos Francos Rossbach, de la <em>Schilljugend </em>(movimiento juvenil con cuyo nombre se perpetua el recuerdo del mayor Schill, caído en la lucha de liberación frente a la ocupación napoleónica). En 1927 Lass se separa de Rossbach para fundar la Freischar Schill, grupo <em>bündisch </em>del que <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> será mentor (<em>Schirmherr</em>). De octubre de 1927 a marzo de 1928 Lass y <a title="Junge" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se asocian para publicar la revista <em>Der Vormarsch</em>, fundada en junio de 1927 por otro famoso jefe de los Cuerpos Francos, el capitán Ehrhardt.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>&#8220;Perder la guerra para ganar la nación&#8221;</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-full wp-image-2061" style="margin: 10px;" title="ernst-juenger-dipinto" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/ernst-juenger-dipinto.jpg" alt="" width="312" height="350" />Durante este período, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> ha experimentado no pocas influencias literarias y filosóficas. La guerra, el frente, le ha permitido la misma triple experiencia de ciertos escritores franceses de finales del siglo XIX, como Huysmans y Léon Bloy, que desemboca en un cierto expresionismo que se deja percibir en <em>La guerra como experiencia interior</em> y, sobre todo, en la primera versión de <em>Corazón aventurero</em>, y en una especie de &#8220;dandysmo&#8221; baudeleriano en <em>Sturm</em>, obra novelesca de juventud, tardíamente publicada, que lleva claramente esta marca. Armin Mohler, en esta línea, ha parangonado al joven <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> con el Barrès del <em>Roman de l’énergie nationale</em>: para el autor de <em>La guerra como experiencia interior</em>, como para el de <em>Scènes et doctrines du nationalisme</em>, el nacionalismo, sustituto religioso, modo de expansión y de reforzamiento del alma, resulta ante todo una opción deliberada, siendo el aspecto decisorio de esta orientación el que deriva del estallido de las normas, consecuencia de la primera guerra mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">La influencia de Nietzsche y de Spengler es evidente. En 1929, en una entrevista concedida a un periódico británico, <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se definirá como &#8220;discípulo de Nietzsche&#8221;, subrayando el hecho de que éste fue el primero en recusar la ficción del hombre universal y abstracto, &#8220;rompiendo&#8221; dicha ficción en dos tipos concretos y diametralmente opuestos: el fuerte y el débil. En agosto de 1922 lee con fruición el primer tomo de <em>La decadencia de Occidente</em> y es en el momento de la publicación del segundo, en diciembre del mismo año, cuando escribe <em>Sturm</em>. Empero, como se verá, <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> no se resignará ser un pasivo discípulo. Está lejos de seguir a Nietzsche y a Spengler en la totalidad de sus afirmaciones. El declive de Occidente no será, desde su punto de vista, una fatalidad ineluctable; hay otras alternativas a una simple aceptación del reino de los &#8220;Césares&#8221;. Asimismo, retoma por su cuenta el cuestionamiento nietzscheano, que desea perfilar de una vez por todas.</p>
<p style="text-align: justify;">La guerra, a fin de cuentas, ha sido la experiencia más impactante. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> aporta, en primer lugar, la lección de lo agónico. Ardor, nunca odio: el soldado que está al otro lado de la trinchera no es una encarnación del mal, sino una simple figura de la adversidad del momento. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, por tanto, carece de enemigo (<em>Feind</em>) absoluto: ante sí sólo existe el adversario (<em>Gegner</em>), conformándose así el combate como &#8220;cosa siempre de santos&#8221;. Otra lección es que la vida se nutre de la muerte y ésta de aquélla: &#8220;El saber más preciado que se ha aprendido en la escuela de la guerra, escribirá <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, en su intimidad más secreta, es indestructible&#8221; (<em>Das Reich</em>, 10.1930).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.amazon.es/gp/product/8490060347/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&amp;tag=cestlaru01-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=3626&amp;creative=24822&amp;creativeASIN=8490060347" target="_blank"><img class="alignright size-full wp-image-8232" style="margin: 10px;" title="eumeswil" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/uploads/eumeswil1.jpg" alt="" width="240" height="240" /></a>Para algunos la guerra ha sido entregada. Pero en virtud del principio de equivalencia de los contrarios, el desastre concitará un análisis positivo. La derrota o la victoria no es lo que más importa. Esencialmente activista, la ideología nacional-revolucionaria profesa un cierto desprecio por los objetivos: se combate, no para conseguir la victoria, sino para guerrear. &#8220;La guerra, afirma <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, no es tanto una guerra entre naciones, como una guerra entre razas de hombres. En todos los paises que han intervenido en la guerra, hay a la vez vencedores y vencidos&#8221; (<em>La guerra como experiencia interior</em>). Más aún, la derrota puede llegar a convertirse en el fermento de victoria. Y llega a pulsar la condición misma de esta victoria. En el epígrafe de su libro <em>Aufbruch der Nation </em>(Frundsberg, Berlín, 1930), Franz Schauwecker escribió esta estremecedora frase: &#8220;Era preciso que perdiéramos la guerra para ganar la nación&#8221;. Recordaba, tal vez, esta otra de Léon Bloy: &#8220;Todo lo que llega es adorable&#8221;. <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, por su parte, sostiene: &#8220;Alemania ha sido vencida, pero esta derrota ha sido saludable porque ha contribuido a la desaparición de la vieja Alemania (&#8230;) Era preciso perder la guerra para ganar la nación&#8221;. Vencida por los aliados, Alemania pudo volverse hacia sí misma y transformarse revolucionariamente. La derrota debía ser aceptada con fines de trasmutación, de manera casi alquímica; la experiencia del frente debía ser &#8220;trasmutada&#8221; en una nueva experiencia vital para la nación. Tal era el fundamento del &#8220;nacionalismo de los soldados&#8221;. Es en la guerra, dice <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, donde la juventud ha adquirido &#8220;la seguridad de que los antiguos caminos no llevan a ninguna parte, y que es preciso abrir otros nuevos&#8221;. Cesura irreversible (<em>Umbruch</em>), la guerra ha abolido los vetustos valores. Toda actitud reaccionaria, cualquier deseo de marcha atrás es imposible. La energía de ayer era utilizada en luchas puntuales de la patria y por la patria, pero en lo sucesivo servirá a la patria bajo otra forma. La guerra, dicho de otro modo, suministrará el modelo de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">En <em>El Trabajador</em>, puede leerse: &#8220;El frente de la guerra y el frente del trabajo son idénticos&#8221; (p. 109). La idea central es que la guerra, por superficial y poco significativa que pueda parecer, tiene un sentido profundo. No puede ser aprehendida a través de una comprensión racional, sino que únicamente puede ser presentida (<em>ahnen</em>). La interpretación positiva que <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> da de la guerra no está, contrariamente a lo que a menudo se ha dicho, esencialmente ligada a la exaltación de los &#8220;valores guerreros&#8221;. Procede de la inquietud política de buscar cómo el sacrificio de los soldados muertos no debe ni puede ser considerado inútil.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de 1926 <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> hace varios llamamientos para la formación de un frente unido de grupos y movimientos nacionales. Al mismo tiempo, trata —sin mucho éxito— de señalarles el camino de una necesaria autotransformación. También el nacionalismo precisa ser &#8220;trasmutado&#8221; alquímicamente. Debe desembarazarse de toda vinculación sentimental con la vieja derecha y convertirse en revolucionario, dando fe del declive del mundo burgués, hecho que podemos observar tanto en las novelas de <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/thomas-mann" target="_blank">Thomas Mann</a></span> (<em>Die Buddenbrooks</em>) como en las de Alfred Kubin (<em>Die andere Seite</em>).</p>
<p style="text-align: justify;">Desde esta perspectiva, lo esencial es la lucha contra el liberalismo. En <em>Arminius </em>y en <em>Der Vormarsch </em><a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> ataca el orden liberal simbolizado por el Literat, el intelectual humanista partidario de una sociedad &#8220;anémica&#8221;, el internacionalista cínico al que Spengler apunta como verdadero responsable de la revolución de noviembre y propagador de la especie consistente en que los millones de muertos de la Gran Guerra han perecido para nada. Paralelamente estigmatiza la &#8220;tradición burguesa&#8221; que reclaman para sí los nacionales y los adheridos al Stahlhelm, esos &#8220;pequeños burgueses (<em>Spiessbürger</em>) que, favorables a la guerra, se han escabullido tras la piel del león&#8221; (<em>Der Vormarsch</em>, 12.1927). Ataca sin tregua el espíritu guillermino, el culto al pasado, el gusto de los pangermanistas por la &#8220;museología&#8221; (<em>musealer Betrieb</em>). En marzo de 1926 define por vez primera el término &#8220;neonacionalismo&#8221;, que opone al &#8220;nacionalismo de los antepasados&#8221; (<em>Altväternationalismus</em>). Defiende a Alemania, pero la nación es para él mucho más que un territorio. Es una idea: Alemania es fundamentalmente aquel concepto capaz de inflamar los espíritus. En abril de 1927, en <em>Arminius</em>, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se autodefine implícitamente nominalista: declara no creer en verdad general alguna, en ninguna moral universal, en ninguna noción de &#8220;hombre&#8221; como ser colectivo poseedor de una conciencia y derechos comunes. &#8220;Creemos, dirá, en el valor de lo singular&#8221; (<em>Wir glauben an den Wert des Besonderen</em>). En una época en que la derecha tradicional apuesta por el individualismo frente al colectivismo, o los grupos völkisch se recluyen en la temática del retorno a la tierra y a la mística de la &#8220;naturaleza&#8221;, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> exalta la técnica y condena al individuo. Nacida de la racionalidad burguesa, explica en <em>Arminius</em>, la todopoderosa técnica se revuelve contra quien la ha engendrado. El mundo avanza hacia la técnica y el individuo desaparece; el neonacionalismo debe ser la primera tendencia en extraer estas lecciones. Es más, será en las grandes ciudades donde la &#8220;nación será ganada&#8221;; para los nacional-revolucionarios, &#8220;la ciudad es un frente&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="size-full wp-image-987 alignleft" style="margin: 10px;" title="juenger_bm_berlin_k_400428g" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/juenger_bm_berlin_k_400428g.jpg" alt="" width="384" height="256" />Alrededor de <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se constituye el llamado &#8220;grupo de Berlín&#8221;, en cuyo seno encontraremos a representantes de las diferentes corrientes de la <a title="Revolucion Conservadora" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/temi/rivoluzioneconservatrice">Revolución Conservadora</a>: Franz Schauwecker y Helmut Franke; el escritor Ernst von Salomon; el nietzcheano-anticristiano Friedrich Hielscher, editor de <em>Das Reich</em>; los neoconservadores August Winnig (al que <a title="Juenger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> conocerá en el otoño de 1927 por mediación del filósofo Alfred Baeumler) y Albrecht Erich Günther, coeditor —junto a Wilhelm Stapel— del <em>Deutsches Volkstum</em>; los nacional-bolcheviques Ernst Niekisch y Karl O. Paetel y, por supuesto, a su hermano y reconocido teórico Friedrich Georg Jünger.</p>
<p style="text-align: justify;">Friedrich Georg, cuyas posiciones tendrán una gran influencia en la evolución de Ernst, nació en Hannover el 1 de septiembre de 1898. Su carrera ha corrido pareja a la de su hermano. Voluntario en la Gran Guerra, participa en 1916 en los combates del Somme, alcanzando el empleo de comandante de compañía. En 1917, gravemente herido en el frente de Flandes, pasa varios meses en distintos hospitales militares. De regreso a Hannover, nada más concluir la guerra, y tras un breve paréntesis como teniente de la Reichswehr —1920—, inicia sus estudios de derecho, redactando su tesis doctoral en 1924. A partir de 1926 envía sus artículos regularmente a las revistas en las que colabora su hermano: <em>Die Standarte</em>, <em>Arminius</em>, <em>Der Vormarsch</em>, etc., y publica, en la colección &#8220;Der Aufmersch&#8221; dirigida por Ernst, un breve ensayo titulado <em>Aufmarsch des Nationalismus </em>(<em>Der Aufmarsch</em>, Berlín, 1926, prefacio de <a title="Ernst Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Ernst Jünger</a>; 2ª ed.: Vormarsch, Berlín, 1928). Influido por Nietzsche, Sorel, Klages, Stefan George y Rilke, a quienes frecuentemente cita en sus trabajos, se consagrará al ensayo y a la poesía. El primer estudio que sobre él se publica (Franz Josef Schöningh, &#8220;Friedrich Georg Jünger und der preussische Stil&#8221;, en <em>Hochland</em>, 2.1935, pp. 476 y 477) lo encuadró en el &#8220;estilo prusiano&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">En abril de 1928 <a title="Ernst Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Ernst Jünger</a> confía la sucesión a la dirección de la revista <em>Der Vormarsch </em>a su amigo Friedrich Hielscher. Algunos meses más tarde, en enero de 1930, se convierte junto a Werner Lass en el director de <em>Die Kommenden</em>, semanario fundado cinco años antes por el escritor Wilhelm Kotzde —que ejerció una gran influencia sobre los movimientos juveniles de ideología <em>bündisch </em>y de manera muy especial sobre la tendencia de este movimiento que evolucionará hacia el nacional-bolchevismo, representado por Hans Ebeling y, sobre todo, por Karl O. Paetel—, colaborando al mismo tiempo en <em>Die Kommenden</em>, en <em>Die sozialistische Nation</em> y en los <em>Antifaschistische Briefe</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.amazon.es/gp/product/8483104008/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&amp;tag=cestlaru01-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=3626&amp;creative=24822&amp;creativeASIN=8483104008" rel="nofollow" target="_blank"><img class="alignright size-full wp-image-8233" style="margin: 10px;" title="tempestades-de-acero" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/uploads/tempestades-de-acero1.jpg" alt="" width="240" height="240" /></a>Trabaja también para la revista <em>Widerstand</em>, fundada y dirigida por Niekisch a mediados de 1926. Ambos se conocerán en el otoño de 1927 estableciéndose una sólida amistad. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> escribirá: &#8220;Si se quiere resumir el programa que Niekisch desarrolla en <em>Widerstand </em>en una frase alternativa, esta podría ser: contra el burgués y por el Trabajador, contra el mundo occidental y por el Este&#8221;. El nacional-bolchevismo, en el que por otra parte confluyen múltiples y variadas tendencias, se caracteriza de hecho por su idea de la lucha de clases a partir de una definición comunitaria, colectivista si se quiere, de la idea de nación. &#8220;La colectivización, afirma Niekisch, es la forma social que la voluntad orgánica debe poseer si quiere afirmarse frente a los efectos mortíferos de la técnica&#8221; (&#8220;Menschenfressende Technik&#8221;, en <em>Widerstand</em>, n. 4, 1931). Según Niekisch, el movimiento nacional y el movimiento comunista tienen, a fin de cuentas, el mismo adversario, como los combates contra la ocupación del Ruhr han demostrado y es la razón por la que las dos &#8220;naciones proletarias&#8221;, Alemania y Rusia, deben buscar un entendimiento. &#8220;El parlamentarismo democrático liberal huye de toda decisión, declara Niekisch. No quiere batirse, sino discutir (&#8230;) El comunismo busca decisiones (&#8230;) En su rudeza, hay algo de fortaleza campesina; hay en él más dureza prusiana, aunque no sea consciente de ello, que en un burgués prusiano&#8221; (<em>Entscheidung</em>, Widerstand, Berlín, 1930, p. 134). Tales posiciones impregnan a una facción nada despreciable del movimiento nacional-revolucionario. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> mismo, como muy bien ha captado Louis Dupeux (op. cit.), llegó a estar &#8220;fascinado por la problemática del bolchevismo&#8221;, aunque no podamos considerarlo un nacional-bolchevique en sentido estricto.</p>
<p style="text-align: justify;">Werner Lass y <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se apartan en julio de 1931 de <em>Die Kommenden</em>. El primero lanza, a partir de septiembre, la revista <em>Der Umsturz</em>, que hizo las veces de órgano de la Freischar Schill y que, hasta su desaparición, en febrero de 1933, se declarará abiertamente nacional-bolchevique. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, sin embargo, está en otra disposición espiritual. En el transcurso de algunos años, utilizará toda una serie de revistas como muros donde encolar sus carteles —serán los autobuses &#8220;a los que uno se sube y abandona a su antojo&#8221;—, siguiendo una línea evolutiva eminentemente política. Las consignas formuladas por él no han obtenido el eco esperado, sus llamamientos a la unidad no han sido atendidos. <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> acabará por sentirse un extraño en cualesquiera corrientes políticas. No hay más simpatía hacia el nacionalsocialismo en ascensión que para las ligas nacionales tradicionales. Todos los movimientos nacionales, explica en un artículo publicado en el <em>Süddeutsche Monatshefte </em>(9.1930, pp. de la 843 a la 845), ya sean tradicionalistas, legitismistas, economicistas, reaccionarios o nacionalsocialistas, extraen su inspiración del pasado y, desde esta perspectiva, son tan sólo movimientos a los que no cabe más que calificar de &#8220;liberales&#8221; y &#8220;burgueses&#8221;. Entre neoconservadores y nacional-bolcheviques, entre unos y otros, los grupos nacional-revolucionarios no podrán imponerse. De hecho, <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> ya no cree en la posibilidad de acción colectiva alguna. Así lo subrayará más tarde Niekisch en su autobiografía (<em>Erinnerungen eines deutschen Revolutionärs</em>, Wissenschaft u. Politik, Colonia, 1974, vol. I, p. 191), y <a title="Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, que ha pulsado suficientemente la actualidad, acaba por trazarse una vía más personal e interior. &#8220;Jünger, ese perfecto oficial prusiano que es capaz de someterse a la disciplina más dura, escribe Marcel Decombis, no podrá ya integrarse en colectivo alguno&#8221; (<em>Ernst Jünger</em>, Aubier-Montaigne, 1943). Su hermano que, a partir de 1928, ha abandonado la carrera jurídica, evolucionará de igual forma que Ernst. Escribe sobre la poesía griega, la novela americana, Kant, Dostoievski. Los dos hermanos emprenden una serie de viajes: Sicilia (1929), las Baleares (1931), Dalmacia (1932), el Mar Egeo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ernst y Friedrich Georg Jünger continúan publicando algunos artículos, principalmente en <em>Widerstand</em>. Pero el período periodístico de ambos acaba. Entre 1929 y 1932 <a title="Ernst Junger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Ernst Jünger</a> concentra todos sus esfuerzos en nuevos libros. Es el momento de la primera versión de <em>Corazón aventurero</em> (<em>Das abenteverliche Herz</em>, 1929), el ensayo <em>La movilización total </em>(<em>Die totale Mobilmachung</em>, 1931) y <em>El Trabajador </em>(<em>Der Arbeiter. Herrschaft und Gestalt</em>), publicado en Hamburgo el año 1932, por la Hanseatische Verlagsanstalt de Benno Ziegler y que antes de 1945 llegará a conocer varias reediciones.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/ernst-junger-y-el-trabajador.html' addthis:title='Ernst Jünger y el Trabajador ' ><a href="http://www.centrostudilaruna.it//addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;username=xa-4d2b47597ad291fb" class="addthis_button_compact">Share</a><span class="addthis_separator">|</span><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Types et figures dans l&#8217;oeuvre d&#8217;Ernst Jünger. Le Soldat du front, le Travailleur, le Rebelle et l&#8217;Anarque</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 17:13:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alain De Benoist</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/types-et-figures-dans-loeuvre-dernst-junger-le-soldat-du-front-le-travailleur-le-rebelle-et-lanarque.html' addthis:title='Types et figures dans l&#8217;oeuvre d&#8217;Ernst Jünger. Le Soldat du front, le Travailleur, le Rebelle et l&#8217;Anarque '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><img src="http://www.centrostudilaruna.it/category-icons/ernstjunger48x48.JPG" width="48" height="48" alt="" title="Ernst Jünger" /><br/><p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.amazon.fr/gp/product/2267013827?ie=UTF8&amp;tag=centrostudila-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=1642&amp;creative=6746&amp;creativeASIN=2267013827" target="_blank"><img class="alignleft size-medium wp-image-1753" style="margin: 10px;" title="type-nome-figure" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/type-nome-figure.jpg" alt="" width="240" height="240" /></a>Chacun sait que l&#8217;oeuvre d&#8217;<a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Ernst Jünger</a> a successivement fait apparaître quatre grandes Figures, correspondant chacune à une période bien distincte de sa vie. Il s&#8217;agit, chronologiquement, du Soldat du front, du Travailleur, du Rebelle et de l&#8217;Anarque. A travers ces Figures se laisse deviner l&#8217;intérêt passionné que <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> a toujours porté au monde des formes, qui pour lui ne sauraient résulter du hasard, mais constituent autant de configurations canalisant, à des niveaux différents, les modalités d&#8217;expression du sensible: l&#8217;«histoire» du monde est avant tout morphogenèse. En tant qu&#8217;entomologiste, <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> était par ailleurs tout naturellement porté aux classifications. Au-delà de l&#8217;individu, il identifie l&#8217;espèce ou le genre. On peut y voir une manière subtile de récuser l&#8217;individualisme: «L&#8217;unique et le typique s&#8217;excluent», écrit-il. L&#8217;univers tel que le voit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> est donc un univers où des Figures confèrent aux époques leur signification métaphysique. Nous voudrions, dans ce bref exposé, montrer ce qui rapproche et différencie les grandes Figures identifiées par <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, et comment elles s&#8217;articulent entre elles.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;">En 1963, dans son livre intitulé <em>Typus, Namen, Gestalt</em> (1), <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> écrit: «Figure et Type sont les formes supérieures de la vision. La conception des Figures confère un pouvoir métaphysique, l&#8217;appréhension des Types un pouvoir intellectuel». Nous reviendrons sur cette distinction entre la Figure et le Type. Mais notons tout de suite que <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> relie l&#8217;aptitude à les discerner à une forme supérieure de la vision, c&#8217;est-à-dire à une vision qui va au-delà des apparences immédiates pour rechercher et identifier des archétypes. Mieux encore, il laisse entendre que cette forme supérieure de la vision se confond avec son objet, c&#8217;est-à-dire avec la Figure et le Type. Plus loin, il précise  «Le Type n&#8217;apparaît pas dans la nature, ni la Figure dans l&#8217;univers. Tous deux doivent être déchiffrés dans les phénomènes, comme une force dans ses effets ou un texte dans ses caractères». Enfin, il affirme qu&#8217;il existe une «puissance typificatrice de l&#8217;univers», qui «cherche à percer depuis l&#8217;indifférencié», et que cette puissance «agit sur la vision directement», suscitant d&#8217;abord une «connaissance ineffable: l&#8217;intuition», puis une dénomination: «Les choses ne portent pas de nom, les noms leur sont conférés».</p>
<p style="text-align: justify;">Ce souci de dépasser les apparences immédiates ne doit pas être mal interprété. <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> ne nous propose pas une nouvelle version du mythe platonicien de la caverne. Il ne suggère pas de rechercher dans le monde les traces d&#8217;un autre monde. Dans <em>Le Travailleur</em>, au contraire, il dénonçait déjà «le dualisme du monde et de ses systèmes». De même, dans son <em>Journal parisien</em>, écrivait-il: «Le visible contient tous les signes qui mènent à l&#8217;invisible. Et l&#8217;existence de celui-ci doit pouvoir être démontrée dans le modèle visible». Pour <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, il n&#8217;y a donc de transcendance que dans l&#8217;immanence. Et quand il entend chercher les «choses qui sont derrière les choses», pour reprendre l&#8217;expression qu&#8217;il emploie dans sa «Lettre au bonhomme de la Lune», c&#8217;est en étant convaincu, comme Novalis, que «le réel est aussi magique que le magique est réel» (2).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger"><img class="alignright size-medium wp-image-2061" style="margin: 10px;" title="ernst-juenger-dipinto" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/ernst-juenger-dipinto-267x300.jpg" alt="" width="267" height="300" /></a>On commettrait également une grave erreur en assimilant le Type à un «concept» et la Figure à une «idée». «Un Type, écrit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, est toujours plus fort qu&#8217;une idée, à plus forte raison qu&#8217;un concept». En effet, le Type est appréhendé par la vision, c&#8217;est-à-dire comme image, alors que le concept ne peut être saisi que par la pensée. Là encore, par conséquent, appréhender la Figure ou le Type, ce n&#8217;est pas quitter le monde sensible pour lui en opposer un autre, qui en constituerait la cause première, mais rechercher dans le monde sensible la dimension invisible que constitue la «puissance typificatrice»: «Nous reconnaissons les individus: le Type agit comme la matrice de notre vision [...] Ce qui montre bien que ce n&#8217;est pas tant le Type que nous percevons mais en lui et derrière lui, la puissance du fond typificateur». Le mot allemand pour Figure est <em>Gestalt</em>, que l&#8217;on traduit généralement par «forme» (3). La précision n&#8217;est pas sans importance, car elle confirme que la Figure est ancrée dans le monde des formes, c&#8217;est-à-dire dans le monde sensible, au lieu d&#8217;être une idée platonicienne, qui ne trouverait dans ce monde qu&#8217;un reflet médiocre et déformé. <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/johann-wolfgang-goethe" target="_blank">Goethe</a></span>, en son temps, avait été consterné d&#8217;apprendre que Schiller regardait sa Plante originelle (<em>Urpflanze</em>) comme une idée. C&#8217;est le même contresens, ainsi que <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> l&#8217;a lui-même souligné, que l&#8217;on fait souvent sur la Figure. La Figure est du côté de la vision comme elle est ducôté de l&#8217;Etre, qui est consubstantiel au monde. Elle n&#8217;est pas du côté du <em>verum</em>, mais du <em>certum</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.amazon.fr/gp/product/2267013010?ie=UTF8&amp;tag=centrostudila-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=1642&amp;creative=6746&amp;creativeASIN=2267013010" target="_blank"><img class="alignleft size-medium wp-image-1752" style="margin: 10px;" title="jardins-et-routes" src="http://www.centrostudilaruna.it/wp-content/jardins-et-routes-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Voyons maintenant ce qui distingue la Figure et le Type. Par rapport à la Figure, plus englobante, mais aussi plus floue, le Type est plus limité. Ses contours sont relativement nets, ce qui en fait une sorte d&#8217;intermédiaire entre le phénomène et la Figure: «Il est, dit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, l&#8217;image modèle du phénomène et l&#8217;image garante de la Figure». La Figure a une plus grande extension que le Type. Elle excède le Type, comme la matrice qui donne la forme excède cette forme même. En outre, si le Type qualifie une famille, la Figure tend plutôt à qualifier un règne ou une époque. Des Types différents peuvent coexister les uns à côté des autres, tandis qu&#8217;en un même temps et lieu, il n&#8217;y a place que pour une seule Figure. De ce point de vue, le rapport entre la Figure et le Type es comparable au rapport de l&#8217;Un et du multiple. (C&#8217;est pourquoi <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> écrit: «Le monothéisme ne peut connaître, en stricte logique, qu&#8217;une seule Figure. C&#8217;est pourquoi il ravale les dieux au rang de Types»). Ce qui revient à dire que la Figure n&#8217;est pas seulement un Type plus étendu, mais qu&#8217;entre la Figure et le Type, il y a aussi une différence de nature. Aussi la Figure peut-elle susciter des Types, en leur assignant une mission et un sens. <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> prend l&#8217;exemple de l&#8217;océan, en tant qu&#8217;étendue distincte de toutes les mers particulières: «L&#8217;Océan est formateur de Types; il n&#8217;a pas un Type, il est Figure». L&#8217;homme peut-il poser la Figure comme il pose le Type? <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> dit qu&#8217;il n&#8217;y a pas de réponse univoque à cette question, mais il tend néanmoins à répondre par la négative. «La Figure peut être subie, mais non posée», écrit-il. Cela signifie que la Figure ne peut être conjurée par les mots ni enfermée dans la pensée. Alors que l&#8217;homme peut aisément nommer les Types, il a beaucoup plus de mal à le faire s&#8217;agissant d&#8217;une Figure: «Le risque est plus important, car on sollicite l&#8217;indifférencié dans une bien plus large mesure que dans la dénomination des Types». Le Type dépend de l&#8217;homme, qui se l&#8217;approprie en le nommant, alors que la Figure ne peut être appropriée. «A la dénomination des Types, souligne <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, est liée une prise de possession par l&#8217;homme. En revanche, là où des Figures sont nommées par des noms, nous sommes en droit de supposer qu&#8217;il y a d&#8217;abord eu prise de possession de l&#8217;homme». C&#8217;est que l&#8217;homme n&#8217;a pas accès à la «patrie des Figures»: «Ce qui est conçu comme Figure est déjà du configuré».</p>
<p style="text-align: justify;">En tant qu&#8217;elle est de l&#8217;ordre de la métaphysique, la Figure est surgissement. Elle fait signe à l&#8217;homme, le laissant libre de l&#8217;ignorer ou de la reconnaître. Mais l&#8217;homme ne peut la saisir par la seule intuition. Connaître oureconnaître la Figure implique un contact plus profond, comparable à la saisie d&#8217;une parenté. <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> n&#8217;hésite pas ici à parler de «divination». C&#8217;est que la Figure est dévoilement, sortie de l&#8217;oubli au sens heideggerien — sortie des couches les plus profondes de l&#8217;indifférencié, dit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> —, et donc par là<br />
présence de l&#8217;Etre. Mais en même temps, en tant qu&#8217;elle se dévoile, qu&#8217;elle accède à l&#8217;apparence et au pouvoir effectif, elle «perd son essence» — comme un Dieu qui choisit de s&#8217;incarner dans une forme humaine. Et c&#8217;est dans cette «dévaluation» de son statut ontologique que réside la possibilité pour l&#8217;homme de connaître ce qui le re-lie à cette Figure dont il ne peut s&#8217;emparer par la pensée ou le nom. Ainsi la Figure est-elle la «représentation la plus haute que l&#8217;homme puisse se faire de l&#8217;innommé et de sa puissance».</p>
<p style="text-align: justify;">A la lumière de ce qui précède, peut-on dire que les quatre Figures jüngeriennes énumérées plus haut sont bien des Figures, et non pas des Types? En toute rigueur, seul le Travailleur répond pleinement à la définition dans la mesure où il qualifie une époque. Le Soldat, le Rebelle et l&#8217;Anarque seraient plutôt des Types. Nous les examinerons rapidement l&#8217;un après l&#8217;autre.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.amazon.fr/exec/obidos/ASIN/2253048429/centrostudila-21" target="_blank"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="../immagini/oragesdacier.bmp" border="0" alt="Ernst Jünger, Orages d'acier" width="85" height="140" align="right" /></a>Le Soldat du front (<em>Frontsoldat</em>) est d&#8217;abord le témoin de la fin des guerres classiques, de ces guerres qui donnaient la priorité au geste chevaleresque, s&#8217;ordonnaient autour des notions de gloire et d&#8217;honneur, épargnaient le plus souvent les civils et distinguaient nettement entre le front et l&#8217;arrière. «Autrefois, a dit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, alors que nous rampions dans les cratères de bombes, nous croyions encore que l&#8217;homme était plus fort que le matériel. Cela devait s&#8217;avérer une erreur». Désormais, en effet, le «matériel» compte plus<br />
que le facteur humain. Ce facteur matériel signe l&#8217;irruption et la domination de la technique. La technique impose sa loi, qui est celle de l&#8217;impersonnalité et de la guerre totale — une guerre à la fois massive et d&#8217;une abstraite cruauté. Du même coup, le Soldat devient lui aussi un acteur impersonnel. Son héroïsme lui-même est impersonnel, car ce qui compte le plus pour lui n&#8217;est plus le but ni l&#8217;issue du combat. Ce n&#8217;est pas de vaincre ou d&#8217;être vaincu, d&#8217;être tué ou de survivre. Ce qui compte, c&#8217;est la disposition d&#8217;esprit qui le conduit à accepter son sacrifice anonyme. En ce sens, le Soldat du front est par définition un Soldat inconnu, qui fait corps, dans tous les sens du terme, avec l&#8217;ensemble auquel il appartient, à la façon de l&#8217;arbre qui n&#8217;est qu&#8217;une partie mais une incarnation exemplaire de la forêt.</p>
<p style="text-align: justify;">Il en va de même du Travailleur, qui apparaît chez <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> en 1932, dans un célèbre ouvrage dont le sous-titre est : «<em>Domination et Figure</em>» (4). Le point commun du Soldat et du Travailleur, c&#8217;est l&#8217;impersonnalité active. C&#8217;est aussi qu&#8217;ils sont tous les deux des enfants de la technique. Car la même technique qui a transformé la guerre en «travail» monotone, faisant disparaître dans la boue des tranchées l&#8217;esprit chevaleresque du passé, a aussi transformé le monde en un vaste chantier que l&#8217;homme arraisonne désormais pour le soumettre de part en part aux impératifs du rendement. Soldat et Travailleur, enfin, ont le même ennemi: le méprisable bourgeois libéral, ce «dernier homme» annoncé par Nietzsche, qui vénère l&#8217;ordre moral, l&#8217;utilité et le profit. Aussi le Travailleur et le Soldat rentré du front veulent-ils tous deux détruire pour créer, abandonner les derniers oripeaux de l&#8217;individualisme pour fonder un monde nouveau sur les ruines de cette «forme pétrifiée de la vie» qu&#8217;était l&#8217;ordre ancien.</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.amazon.fr/exec/obidos/ASIN/2267014300/centrostudila-21" target="_blank"><img class="alignleft" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="../immagini/laguerrecommeexperience.bmp" border="0" alt="Ernst Jünger, La guerre comme expérience intérieure" width="84" height="140" align="left" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Cependant, tandis que le Soldat n&#8217;était que l&#8217;objet passif du règne de la technique, le Travailleur entend s&#8217;identifier activement à lui. Loin d&#8217;en être l&#8217;objet, ou d&#8217;en subir les manifestations, c&#8217;est au contraire en toute conscience qu&#8217;il cherche à faire sienne la puissance de la technique, qu&#8217;il croit appelée à abolir la différence des classes, le temps de paix et le temps de guerre, le monde des civils et celui des militaires. Le Travailleur n&#8217;est plus ce «sacrifié qui porte les fardeaux dans les grands déserts de feu», dont parlera encore <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> dans <em>Le traité du Rebelle</em>, mais un être entièrement tendu vers la mobilisation totale. La Figure du Travailleur excède donc largement le Type du Soldat du front. Pour le Travailleur, qui rêve tout à la fois d&#8217;une vie spartiate, prussienne ou bolchevique, où l&#8217;individu serait définitivement surclassé par le Type, la Grande Guerre n&#8217;a été que la forge où s&#8217;est trempée une autre façon d&#8217;être au monde. Le Soldat, sur le front, se bornait à intégrer de nouvelles normes d&#8217;existence collective. Le Travailleur, lui, entend les transplanter dans la vie civile, en faire la loi de la société tout entière. Le Travailleur n&#8217;est donc pas seulement l&#8217;homme qui travaille (acception la plus commune), pas plus qu&#8217;il n&#8217;est l&#8217;homme d&#8217;une classe sociale, c&#8217;est-à-dire d&#8217;une catégorie économique déterminée (acception historique). Il est Travailleur dans une acception métaphysique: en tant qu&#8217;il révèle le Travail comme la loi générale d&#8217;un monde qui s&#8217;assigne lui-même tout entier dans l&#8217;effectivité et le rendement, y compris au sein du loisir ou du repos.</p>
<p style="text-align: justify;">Cette conception esthétique et volontariste de la technique, assortie d&#8217;un décisionnisme de tous les instants, qui pose le monde du Travail comme antagoniste de l&#8217;univers bourgeois, et d&#8217;une volonté nietzschéenne de «transmuter toutes les valeurs», qui sous-tendait déjà le «nationalisme soldatique» du <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> des années vingt, s&#8217;est résumée quelque temps dans la formule du «réalisme héroïque». Cependant, sous l&#8217;influence des événements, la réflexion de <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> va bientôt subir une inflexion décisive, qui va l&#8217;entraîner dans une autre direction. Le tournant correspond au livre <em>Sur les falaises de marbre</em> (5), qui paraît en 1939. Les héros du récit, les deux frères herboristes de la Grande Marina, confrontés à l&#8217;horreur où conduit inexorablement l&#8217;entreprise du Grand Forestier, découvrent qu&#8217;il est des armes plus fortes que celles qui transpercent et qui tuent. Mais <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, à cette époque, n&#8217;a pas seulement été instruit par la montée du nazisme. Il a aussi subi l&#8217;influence de son frère, Friedrich Georg Jünger, qui fut l&#8217;un des premiers, dans un ouvrage célèbre (6), à opérer une critique radicale de l&#8217;arraisonnement technicien. En tant qu&#8217;enfants de la technique, le Soldat et surtout le Travailleur étaient du côté des Titans. Or, <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> voit désormais que le règne titanesque de l&#8217;élémentaire conduit tout droit au nihilisme. Il comprend que le monde ne doit être ni interprété ni changé, mais regardé comme la source même du dévoilement de la vérité (<em>alèthéia</em>). Il comprend que la technique n&#8217;est pas nécessairement antagoniste des valeurs bourgeoises, et qu&#8217;elle ne transforme le monde qu&#8217;en généralisant le désert. Il comprend que, derrière l&#8217;histoire, l&#8217;intemporalité renvoie à des catégories plus essentielles, et que le temps humain, scandé par les rouages de la montre, est un «temps imaginaire», fondé sur un artifice qui a rendu les hommes oublieux de leur appartenance au monde, un temps qui fixe la nature de leurs actions au lieu d&#8217;être fixé par elles, alors que le sablier est au contraire une «horloge élémentaire», dont l&#8217;écoulement obéit aux lois de la nature — temps cyclique par conséquent, et non pas linéaire. <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, en d&#8217;autres termes, réalise maintenant que le déchaînement des Titans est d&#8217;abord révolte contre les Dieux. C&#8217;est pourquoi il congédie Prométhée. Aux Figures collectives vont maintenant succéder des Figures personnelles. Face au despotisme totalitaire, les héros des Falaises de marbre choisissaient le retrait, la prise de distance. Par là, ils annonçaient déjà l&#8217;attitude du Rebelle, dont <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> écrira: «Est Rebelle (&#8230;) quiconque est mis par la loi de sa nature en rapport avec la liberté, relation qui l&#8217;entraîne dans le temps à une révolte contre l&#8217;automatisme et à un refus d&#8217;en admettre la conséquence éthique, le fatalisme» (7).</p>
<p style="text-align: justify;">On voit par là que la Figure du Rebelle est en rapport direct avec une méditation sur la liberté — et aussi sur l&#8217;exclusion, car le Rebelle est également un banni. Le Rebelle est encore un combattant, comme pouvait l&#8217;être le Soldat du front, mais c&#8217;est un combattant qui a répudié l&#8217;impersonnalité active, parce qu&#8217;il entend conserver sa liberté vis-à-vis de la cause qu&#8217;il défend. En ce sens, le Rebelle ne saurait s&#8217;identifier à système ou à un autre, même à celui pour lequel il se bat. Il n&#8217;est à l&#8217;aise dans aucun d&#8217;eux. Si le Rebelle choisit la mise à l&#8217;écart, c&#8217;est avant tout pour se préserver des forces d&#8217;anéantissement. Pour rompre l&#8217;encerclement, pourrait-on dire en utilisant une métaphore militaire que <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> emploie lui-même quand il écrit: «L&#8217;incroyable encerclement de l&#8217;homme a été préparé de longue date par les théories qui visent à donner du monde une explication logique et sans faille et qui progressent du même pas que les développements de la technique». «Le chemin mystérieux va vers l&#8217;intérieur», disait Novalis. Le Rebelle est un émigré de l&#8217;intérieur, qui cherche à préserver sa liberté au coeur de ces forêts où s&#8217;entrecroisent des «chemins qui ne mènent nulle part». Cependant, ce refuge est ambigu, car ce sanctuaire d&#8217;une vie organique qui n&#8217;a pas encore été absorbée par la mécanisation du monde, dans la mesure même où il constitue un univers étrangers aux normes humaines, représente aussi la «grande maison de la mort, le siège du danger destructeur». Aussi la position du Rebelle ne peut-elle être qu&#8217;une position provisoire.</p>
<p style="text-align: justify;">C&#8217;est dans <em>Eumeswil</em>, en 1977, qu&#8217;apparaît la dernière Figure nommée par <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, la Figure de l&#8217;Anarque (8). Venator, le héros de ce livre «postmoderne» qui se veut une continuation d&#8217;<em>Heliopolis</em>, et dont l&#8217;action se déroule au IIIe millénaire, n&#8217;a plus besoin de recourir à la forêt pour n&#8217;être pas touché par le nihilisme ambiant. Il lui suffit d&#8217;avoir atteint cette hauteur qui lui permet de tout observer à distance sans même avoir besoin de s&#8217;éloigner. Typique à cet égard est son attitude vis-à-vis du pouvoir. Alors que l&#8217;anarchiste veut faire disparaître le pouvoir, l&#8217;Anarque se contente de rompre tout lien avec lui. L&#8217;Anarque n&#8217;est pas l&#8217;ennemi du pouvoir ou de l&#8217;autorité, mais il ne cherche pas à s&#8217;en emparer, car il n&#8217;en a pas besoin pour devenir ce qu&#8217;il est. L&#8217;Anarque est souverain par lui-même — ce qui revient à dire qu&#8217;à travers lui se marque la distance existant entre la souveraineté, qui n&#8217;a pas besoin du pouvoir, et le pouvoir, qui ne confère pas toujours la souveraineté. «L&#8217;Anarque, écrit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, n&#8217;est pas le partenaire du monarque, mais son antipode, l&#8217;homme que le puissant n&#8217;arrive pas à saisir, bien que lui aussi soit dangereux. Il n&#8217;est pas l&#8217;adversaire du monarque, mais son pendant». Véritable caméléon, l&#8217;Anarque s&#8217;adapte à toutes choses, parce que rien ne l&#8217;atteint. Il est au service de l&#8217;histoire tout en étant au-delà de l&#8217;histoire. Il vit dans tous les temps à la fois, présent, passé et futur. Ayant franchi le mur du temps, il est dans la position de l&#8217;étoile polaire, celle qui reste fixe tandis que la voûte étoilée tourne toute entière autour d&#8217;elle, axe central ou moyeu, «centre de la roue où s&#8217;abolit le temps». Ainsi, il peut veiller sur l&#8217;«éclaircie», qui représente l&#8217;endroit et le moment de re-manifestation des divins. Par quoi l&#8217;on voit, comme l&#8217;écrit Claudie Lavaud à propos de <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/martin-heidegger">Heidegger</a></span>, que le salut est «dans le demeurer, et non dans le franchissement, dans le méditer et non dans le calculer, dans la piété commémorante qui laisse venir à la pensée le dévoilement et l&#8217;oubli, qui sont ensemble l&#8217;essence de l&#8217;<em>alèthéia</em>» (9).</p>
<p style="text-align: justify;">Ce qui distingue le Rebelle de l&#8217;Anarque, c&#8217;est donc la qualité de leur mise à l&#8217;écart volontaire: retrait horizontal chez le premier, retrait vertical chez le second. Le Rebelle a besoin de se réfugier dans la forêt, parce qu&#8217;il est un homme sans pouvoir ni souveraineté, et que c&#8217;est seulement ainsi qu&#8217;il peut rester titulaire des conditions de sa liberté. L&#8217;Anarque lui aussi est sans pouvoir, mais c&#8217;est précisément parce qu&#8217;il est sans pouvoir qu&#8217;il est souverain. Le Rebelle est encore un révolté, tandis que l&#8217;Anarque est au-delà de la révolte. La démarche du Rebelle est ordonnée au secret — il se cache dans ce qui dérobe à la vue —, tandis que l&#8217;Anarque se tient en pleine lumière. Enfin, alors que le Rebelle a été banni par la société, l&#8217;Anarque a banni lui-même la société. Il n&#8217;a pas été exclu par elle; il s&#8217;en est affranchi.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.amazon.fr/exec/obidos/ASIN/2267012847/centrostudila-21" target="_blank"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="../immagini/lesnombresetlesdieux.bmp" border="0" alt="Ernst Jünger, Les nombres et les dieux" width="83" height="140" align="right" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">L&#8217;avènement du Rebelle et de l&#8217;Anarque a relégué à l&#8217;arrière-plan le souvenir du Soldat du front, mais il n&#8217;a pas mis un terme au règne du Travailleur. Certes, <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> a changé d&#8217;opinion sur ce qu&#8217;il faut en attendre, mais la conviction que cette Figure est bien celle qui domine le monde d&#8217;aujourd&#8217;hui ne l&#8217;a jamais abandonné. Le Travailleur, défini comme «le premier Titan qui parcourt la scène de notre temps», est bien le fils de la Terre, l&#8217;enfant de Prométhée. Il incarne cette puissance «tellurique» dont la technique moderne est l&#8217;instrument. Et il est aussi une Figure métaphysique, car la technique moderne n&#8217;est rien d&#8217;autre que l&#8217;essence réalisée d&#8217;une métaphysique qui a conduit l&#8217;homme à se poser en sujet d&#8217;un monde transformé en objet. Aussi entretient-il avec l&#8217;homme une dialectique d&#8217;appropriation: il possède l&#8217;homme dans la mesure même où l&#8217;homme croit posséder le monde en s&#8217;identifiant à lui. Pourtant, dans la mesure même où ils sont les représentants des puissances élémentaires et telluriques, les Titans restent porteurs d&#8217;un message dont le sens commande nos existences. <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> ne les regarde plus comme des alliés, mais il ne les considère pas non plus comme des ennemis. Comme à son habitude, <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> se fait sismographe: il pressent que le règne des Titans annonce le retour des Dieux, et que le nihilisme constitue un point de passage obligé vers la régénération du monde. En finir avec le nihilisme impose donc de le vivre jusqu&#8217;au bout — de «passer la ligne» qui correspond au «méridien zéro» — car, comme le dit <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/martin-heidegger">Heidegger</a></span>, l&#8217;arraisonnement (<em>Gestell</em>) est encore un mode de l&#8217;être, et non pas seulement son occultation. C&#8217;est pourquoi, si <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> voit dans le Travailleur une menace, il dit aussi que cette menace peut être salvatrice, car c&#8217;est par elle, et à travers elle, qu&#8217;il sera possible d&#8217;épuiser le danger.</p>
<p style="text-align: justify;">Jünger écrit que, chez l&#8217;homme, l&#8217;aptitude à poser des Types procède d&#8217;un «pouvoir magique». Il constate aussi que cette aptitude humaine est aujourd&#8217;hui en déclin. Enfin, il suggère que l&#8217;on assiste de nos jours à une montée de l&#8217;indifférencié, c&#8217;est-à-dire à un «dépérissement des Types», signe le plus visible qu&#8217;un monde ancien est en train de s&#8217;effacer devant un monde nouveau, dont les Types ne se sont pas encore révélés et ne peuvent donc encore être nommés: «Pour parvenir à concevoir des Types nouveaux, écrit-il, l&#8217;esprit doit fondre les anciens (&#8230;) Ce n&#8217;est qu&#8217;aux lueurs de l&#8217;aube que l&#8217;indifférencié peut recevoir des noms nouveaux». C&#8217;est pourquoi il se veut finalement confiant: «Il est prévisible que l&#8217;homme recouvrera son aptitude à la position des Types et rentrera ainsi dans sa compétence suprême».</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.amazon.de/exec/obidos/ASIN/3608954325/centrostudi0e-21" target="_blank"><img class="alignleft" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="../immagini/juengerlebenundwerk.bmp" border="0" alt="Ernst Jünger, Heimo Schwilk, Leben und Werk in Bildern und Texten" width="119" height="140" align="left" /></a> On voit bien en quoi différent les deux couples que forment, d&#8217;un côté, le Soldat du front et le Travailleur, et de l&#8217;autre, le Rebelle et l&#8217;Anarque. Mais on aurait tort d&#8217;en conclure que le «second <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>», celui d&#8217;après <em>Les falaises de marbre</em>, est l&#8217;antithèse du premier. Ce «second <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>» représente bien plutôt un développement, qui s&#8217;est donné libre cours, d&#8217;un penchant présent dès le début, mais que l&#8217;oeuvre de l&#8217;écrivain-soldat ou du polémiste nationaliste avait fait oublier. Dans les premiers livres de <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, aussi bien dans <em>La guerre notre mère</em> que dans <em>Sturm</em>, on voit en effet s&#8217;exprimer, comme en filigrane du récit, une incontestable tendance à la vita contemplativa. Dès le début, <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a> manifeste une aspiration à la réflexion méditative, que les descriptions de combats ou les appels à l&#8217;action ne parviennent pas à masquer. De cette aspiration témoigne tout particulièrement la première version du <em>Coeur aventureux</em> (10), où se donne à lire, non pas seulement le souci d&#8217;une certaine poétique littéraire, mais aussi une réflexion, que l&#8217;on pourrait qualifier tout à la fois de minérale et de cristalline, sur l&#8217;immuabilité des choses et sur ce qui, au sein même de l&#8217;instant, relève des signes cosmiques et d&#8217;une reconnaissance de l&#8217;infini, nourrissant ainsi cette «vision stéréoscopique» où deux images planes se fondent en une image unique pour en révéler la dimension de profondeur.</p>
<p style="text-align: justify;">Il n&#8217;y a donc pas de contradiction entre les quatre Figures dont nous avons parlé, mais une progression dans l&#8217;approfondissement, une sorte d&#8217;épure de plus en plus fine qui a conduit <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, d&#8217;abord acteur de son temps, puis juge et critique de son temps, à se placer finalement au-dessus du temps pour témoigner de ce qui était avant le siècle qui fut le sien et qui viendra après lui. Dans <em>Le Travailleur</em>, on lisait déjà: «Plus nous nous vouons au changement, plus nous devons être intimement persuadés que se cache derrière lui un être calme». <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger">Jünger</a>, au cours de sa vie, n&#8217;a cessé de se rapprocher de cet «être calme». En passant de l&#8217;action manifeste à la nonaction apparente, en allant pourrait-on dire de l&#8217;étant vers l&#8217;Etre, il a accompli une progression existentielle qui l&#8217;a finalement amené à occuper lui-même la place de l&#8217;Anarque, ce centre immobile, ce «point central de la roue tournoyante» d&#8217;où procède tout mouvement.</p>
<p><strong>Notes</strong></p>
<p style="text-align: justify;">1. Ernst Klett, Stuttgart (trad. fr. : <a href="http://www.amazon.fr/gp/product/2267013827?ie=UTF8&amp;tag=centrostudila-21&amp;linkCode=as2&amp;camp=1642&amp;creative=6746&amp;creativeASIN=2267013827" target="_blank"><em>Type, nom, figure</em></a>, Christian Bourgois, Paris 1996).<br />
2. <em>Blätter und Steine</em>, Hanseatische Verlagsanstalt, Hamburg 1934.<br />
3. Le premier tome (1916) du <em>Déclin de l&#8217;Occident</em>, d&#8217;Oswald Spengler, portait déjà en sous-titre: <em>Gestalt und Wirklichkeit</em>. «La <em>Gestalt</em>, écrit Gilbert Merlio, c&#8217;est la Forme des formes, ce qui “informe” la réalité à la manière de l&#8217;entéléchie aristotélicienne, c&#8217;est l&#8217;unité morphologique que l&#8217;on perçoit sous la diversité du réel historique, l&#8217;idée formative (ou la <em>Urpflanze</em>!) qui lui donne cohérence et sens» («Les images du guerrier chez Ernst Jünger», in Danièle Beltran-Vidal, éd., <em>Images d&#8217;Ernst Jünger</em>, Peter Lang, Berne 1996, p. 35).<br />
4. <em>Der Arbeiter. Herrschaft und Gestalt</em>, Hanseatische Verlagsanstalt, Hamburg 1932 (trad. fr.: <em>Le Travailleur</em>, Christian Bourgois, Paris 1989).<br />
5. <em>Auf den Marmorklippen</em>, Hanseatische Verlagsanstalt, Hamburg 1939 (trad. fr.: <em>Sur les falaises de marbre</em>, Gallimard, Paris 1942).<br />
6. <em>Die Perfektion der Technik</em>, Vittorio Klostermann, Frankfurt/M. 1946.<br />
7. <em>Der Waldgang</em>, Vittorio Klostermann, Frankfurt/M. 1951 (trad. fr.: <em>Traité du Rebelle ou Le recours aux forêts</em>, Rocher, Monaco 1957).<br />
8. <em>Eumeswil</em>, Klett-Cotta, Stuttgart 1977 (trad. fr.: <em>Eumeswil</em>, Table ronde, Paris 1978).<br />
9. «<em>“Über die Linie”: Penser l&#8217;être dans l&#8217;ombre du nihilisme</em>», in Les Carnets Ernst Jünger, 1, 1996, p. 49.<br />
10. <em>Das Abenteuerliche Herz. Aufzeichnungen bei Tag und Nacht</em>, Frundsberg, Berlin 1929 (trad. fr.: <em>Le coeur aventureux 1929. Notes prises de jour et de nuit</em>, Gallimard, Paris 1995).</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/types-et-figures-dans-loeuvre-dernst-junger-le-soldat-du-front-le-travailleur-le-rebelle-et-lanarque.html' addthis:title='Types et figures dans l&#8217;oeuvre d&#8217;Ernst Jünger. Le Soldat du front, le Travailleur, le Rebelle et l&#8217;Anarque ' ><a href="http://www.centrostudilaruna.it//addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;username=xa-4d2b47597ad291fb" class="addthis_button_compact">Share</a><span class="addthis_separator">|</span><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Knut Hamsun, il poeta dell’irremovibile forza</title>
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		<pubDate>Thu, 15 May 2008 21:07:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Alfatti Appetiti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Vita, opere e idee politiche dello scrittore norvegese Knut Hamsun, premio Nobel per la letteratura nel 1920]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/knut-hamsun-il-poeta-dell%e2%80%99irremovibile-forza.html' addthis:title='Knut Hamsun, il poeta dell’irremovibile forza '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><img src="http://www.centrostudilaruna.it/category-icons/hamsun48x48.jpg" width="48" height="48" alt="" title="Knut Hamsun" /><br/><p><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin-left: 8px; margin-right: 8px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/knuthamsun.jpg" alt="Knut Hamsun" width="252" height="326" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Quando il 26 maggio del 1945 venne arrestato, con l’accusa infamante di tradimento nei confronti del proprio paese, <a title="Knut Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a> aveva ottantacinque anni ed era uno dei più famosi scrittori norvegesi, senza dubbio il maggiormente amato ed il più rappresentativo dell’intera letteratura nordeuropea contemporanea.</p>
<p style="text-align: justify;">L’intera vicenda della sua vita fu frutto di una serie di equivoci, a cominciare dal suo stesso nome, Knut Pedersen, che, come vuole una delle leggende che lo riguardano, a causa di un errore di stampa nella firma apposta in calce ad un articolo giornalistico, venne modificato in <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a></span>, da Hamsund, suo luogo d’origine.</p>
<p style="text-align: justify;">I suoi antichi sentimenti filotedeschi (che lo avevano visto schierato con la Germania già nella prima guerra mondiale) e anglofobi («un giorno la Germania castigherà l’Inghilterra a morte, perché è una necessità della natura»), erano largamente condivisi da molti conterranei. La Norvegia era infatti un paese giovane e, come tale, animato da un diffuso nazionalismo (l’autonomia politica dalla Danimarca risaliva soltanto al 1814). Altrettanto forte era l’influenza che il romanticismo tedesco esercitava sulla letteratura europea. Non c’è da sorprendersi, pertanto, se <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> guardò con fiducia ad una politica di dialogo (non sempre facile) con la Germania nazista e individuò in Vidkun Quisling, il leader populista che si proponeva di portare la Norvegia all’interno di una grande confederazione germanica, e nel Nasjonal Samling, i suoi interlocutori naturali.</p>
<p style="text-align: justify;">Sarebbe però erroneo e superficiale definire <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>, come è stato fatto, <em>tout court</em> uno scrittore fascista. E’ più corretto dire che, come altri intellettuali della sua epoca, è stato “tentato” dal fascismo. O, meglio, che il suo fascismo «non è stato un fenomeno semplicemente politico. Sul piano politico, essi non sono interamente fascisti. […] Il loro fascismo è esistito soprattutto nella loro fantasia di artisti».</p>
<p style="text-align: justify;">Ad affermare questa tesi è stato un professore finlandese, Tarmo Kunnas, che, su tale argomento, ha scritto un bellissimo libro, <em>La tentazione fascista</em> (Akropolis 1981), nel quale approfondisce con scrupolosa serietà le idee di quegli scrittori come <a title="Knut Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a>, Ezra Pound, Pierre Drieu La Rochelle, Louis Ferdinand <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/louis-ferdinand-celine" target="_blank">Céline</a></span>, <a title="Ernst Jünger" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger" target="_self">Ernst Jünger</a>, Gottfried Benn, Robert Brasillach e Alphonse de Châteaubriant, che guardarono con simpatia alla nascita dei fascismi europei.</p>
<p style="text-align: justify;">Nell’opera, definita da <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/renzo-de-felice" target="_blank">Renzo De Felice</a></span> «il più bel libro scritto su quel tema difficile e irto di trabocchetti che è il discorso sull’ideologia fascista», sostiene che è stato «l’antidemocraticismo» dei movimenti fascisti ad attrarli, pur nella diversità dei singoli approcci e nelle differenti sensibilità culturali. L’avversione alla democrazia non significa necessariamente, però, condivisione del classismo borghese o del corporativismo fascista. Al contrario «lo spirito antidemocratico di questi intellettuali non esclude comunque una simpatia per il popolo minuto, per la gente più umile».</p>
<p style="text-align: justify;">L’adesione al fascismo di questi artisti non è dettata da contingenze ed opportunità, meno che mai da utilità personali, considerando il prezzo che ognuno di loro ha pagato alla storia scritta dai vincitori. Nella politica credono di trovare lo strumento per affermare un’etica, una concezione del mondo e della vita prefascista, diversa rispetto a quella moderna.</p>
<p style="text-align: justify;">«L’opera letteraria di <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>», spiega Kunnas, «riflette una specie di ideale patriarcale della società. Le diverse classi sociali non sono ostili l’una all’altra, sono piuttosto le ideologie del XIX secolo a far nascere una tensione sociale». «Non è forse un fatto che molto, molto tempo fa, gli uomini erano più felici di esistere di adesso?», si domanda lo stesso <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">La ricerca di Kunnas si pone e pone al lettore una questione: «potevano uomini educati ad una concezione tragica ed eroica dell’esistenza, toccati dal relativismo morale nietzscheano, in rivolta contro lo spirito borghese del tempo, sottrarsi al fascino epocale di quel progetto di trasgressione dei valori meramente sociali e secolari che prometteva, nello sforzo colossale e solenne di una nazionalizzazione delle masse, cattedrali di luce e imperi per un nuovo millennio?».</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8870911411"><img class="alignleft" style="float: left; border: 0; margin-left: 6px; margin-right: 6px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/unvagabondosuona.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, Un vagabondo suona in sordina" align="left" /></a>Con particolare riferimento a <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, ricorda, a chi sostiene che la veneranda età dello scrittore norvegese abbia, per così dire, inciso nelle sue scelte (quasi si trattasse di una patologia o fossero state determinate da un capriccio senile), che lo scrittore «già da giovane era furiosamente antidemocratico. Nel 1893 criticava severamente la democrazia americana, che rappresentava secondo lui la mediocrità e una cultura massificata. Egli pensava che un processo di democratizzazione formasse un vero e proprio pericolo per la cultura europea. Il giovane <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> non si entusiasma per la libertà democratica, perché a suo giudizio essa non è che una libertà astratta per la massa, e non una libertà concreta per un vero individuo».</p>
<p style="text-align: justify;">Era convinto che, in un’Europa governata da Hitler, la Norvegia avrebbe conservato e persino rafforzato la propria identità nazionale e reagito ad una decadenza che diversamente sarebbe stata irreversibile. Come scrive Kunnas è proprio «l’idea di decadenza» ciò che è «realmente unificante fra i diversi intellettuali fascisti». «Anche se ciascuno di loro ha visto un po’ alla propria maniera la decadenza della società occidentale, sono stati d’accordo nell’essenziale. Il mondo moderno occidentale è in piena decadenza. Non si tratta semplicemente di una decadenza sociale o politica, ma anche biologica e culturale. E’ lo stesso nucleo della vita che è stato colpito. L’uomo ha perso il contatto con le forze mitiche della vita, con l’istinto, con l’intuizione. E’ interessante constatare come gli scrittori ritenuti pessimisti diventino ottimisti nel momento in cui cominciano a credere in una rigenerazione fascista della civiltà europea».</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Knut Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a> vide nel nazionalsocialismo «una manifestazione della vitalità, di una possibile rinascita della civiltà occidentale minacciata da una democrazia plutocratica e da un comunismo tirannico. Come gli altri, egli ha sognato un nuovo sentimento della vita, autentico, antimaterialistico, che sapesse rispettare anche l’irrazionale e l’istintivo. Egli ha sperato che il fascismo riuscisse a ristabilire le gerarchie naturali, un modo di vita sano, rurale, naturale».</p>
<p style="text-align: justify;">Nelle sue opere c’è l’esaltazione del mondo contadino e della società preindustriale, ancora non corrotta dalle ideologie moderne. Ne <em>Il risveglio della Terra</em>, il romanzo che gli fruttò il Premio Nobel, dà vita al personaggio che rappresenta meglio di ogni altro il suo modello antropologico. Isak, prima ancora di essere un contadino, è un uomo semplice ma non sprovveduto, rude ma non freddo, ostinato e resistente di fronte alle avversità della vita, un uomo disposto a lottare per ciò in cui crede, per la sua famiglia prima di ogni altra cosa. E’ un uomo che vive in sintonia con la natura, che non ha bisogno di consumare per sentirsi appagato. Non è schiavo delle apparenze, non deve necessariamente esibire i suoi sentimenti, è un uomo tutta sostanza, spirituale. Così lo descrive <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> nelle prime pagine del romanzo: «Dorme la notte su un letto di legna di pino accatastata; già si sente a casa lì, con un letto di pino sotto la roccia sporgente».</p>
<p style="text-align: justify;">«Se consideriamo l’opera di <a title="Knut Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a> come politicamente sospetta», conclude Kunnas la sua prefazione alla traduzione italiana, «ci troviamo nello stesso momento di fronte ad una tradizione culturale che diventa sospetta» ed è, quest’osservazione dell’intellettuale finlandese, assolutamente condivisibile.</p>
<p style="text-align: justify;">Di certo le simpatie hamsuniane per il nazionalsocialismo non furono motivate da ambizioni personali, né dall’aspettativa di alcun tornaconto, come pure qualche impudente provò ad adombrare. Lo stesso <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>, presentandosi davanti ai giudici, rinunciando ad avvalersi di un difensore e senza chiedere clemenza, l’affermò con forza: «Chi osa affermare che io, a quest’età, andassi alla ricerca di onori? Giovani giudici, che avete già pronunciato cinquantamila condanne per collaborazionismo, in una terra di tre milioni di abitanti, volete punire il vostro vecchio poeta nazionale?».</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916367"><img class="alignright" style="float: right; border: 0; margin-left: 6px; margin-right: 6px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/knuthamsunpan.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, Pan" align="right" /></a>E il termine “punire” si dimostrerà solo un delicato eufemismo. Subì, come gli altri grandi scrittori europei accusati di collaborazionismo, l’avvilente trafila di una penosa pantomima giudiziaria: accuse generiche, processi farsa, senza riscontri, senza prove, le cui sentenze erano già scritte ben prima della conclusione dei procedimenti. «Il tribunale», come ha scritto Luigi De Anna nel “profilo” <em>Le illusioni di un viandante</em> (pubblicato sul numero 8 dalla rivista quadrimestrale di cultura politica <em>Trasgressioni</em>, diretta dal professore fiorentino Marco Tarchi), «aveva già deciso la condanna, o meglio essa era stata già emessa dalla stampa norvegese e da una parte dell’opinione pubblica».</p>
<p style="text-align: justify;">Davanti alla Corte si difese dalle accuse, pur senza fare abiure e rinnegare se stesso, anzi rivendicando di essere sempre stato «onesto e sincero»: «Ciò che io scrivevo non era sbagliato nella sua essenza, e nemmeno era sbagliato nel momento che lo scrivevo. Era giusto ciò che scrivevo e quando lo scrivevo [...] Mi era stato detto che la Norvegia avrebbe occupato un posto eminente nella grande società mondiale germanica in gestazione; chi più, chi meno, allora tutti quanti ci credevano. E anch’io ci avevo creduto. Quindi è chiaro che, scrivendo, dicevo quello che credevo. […] Perché scrivevo? Scrivevo per impedire che la Norvegia, ossia i giovani e gli uomini adulti, si comportassero stoltamente verso la potenza occupante, che la provocassero inutilmente col solo risultato di portare se stessi alla perdizione e alla morte».</p>
<p style="text-align: justify;">Posizione condivisa da altri intellettuali: Pierre Drieu La Rochelle auspicava: «ogni occupazione da parte della Germania doveva mutuarsi in rivoluzione nazionale, ogni rivoluzione doveva costituire un palpito della rivoluzione europea».</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> avrebbe potuto uccidersi, come fece Drieu: «Si, sono un traditore. Sì, ho collaborato con il nemico. Non è colpa mia se quel nemico non era intelligente. Sì, non sono un patriota qualunque, un nazionalista con il paraocchi, sono un internazionalista. Non sono soltanto un francese, ma un europeo. Anche voi lo siete, coscientemente o incoscientemente. Ma abbiamo giocato ed io ho perduto, esigo la morte».</p>
<p style="text-align: justify;">Ma il vecchio norvegese era uomo troppo orgoglioso per farlo e con la coscienza troppo tranquilla. Robert Brasillach venne fucilato, nonostante la mobilitazione in sua difesa di buona parte del mondo culturale francese. Ezra Pound, prima di essere scagionato da ogni accusa, subì per oltre un anno l’onta del manicomio criminale. Ferdinand <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/louis-ferdinand-celine" target="_blank">Céline</a></span> fu costretto alla fuga e all’esilio. Anche <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> avrebbe potuto scappare, «in Svezia, come hanno fatto tanti altri […] Vi avevo molti amici, vi si trovavano i miei grandi e potenti editori […] Senza poi contare che avrei potuto trovare il verso di sgaiattolarmela in Inghilterra, come facevano molti altri. I quali sono poi tornati da eroi, per il fatto che avevano abbandonato il loro paese, per il fatto che se n’erano scappati. Io non feci nulla del genere; io non mi mossi. Una simile fuga non mi sarebbe mai venuta in mente. Credetti di poter servire meglio il mio paese restando dov’ero […] La Norvegia doveva avere un posto eminente fra i paesi germanici europei. […] E mi pareva che, per quell’idea, valesse la pena di faticare, di lottare».</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><img class="alignleft" style="float: left; border: 0; margin-left: 6px; margin-right: 6px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/knuthamsunfame.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, Fame" align="left" /></a>Rispettava «l’autorità giudiziaria» del suo paese, ma «non più in alto» di quanto rispettasse la sua «coscienza del bene e del male, di ciò che è giusto e di ciò che è ingiusto. Credo d’essere abbastanza vecchio per aver diritto a possedere una linea di condotta». Dagli arresti domiciliari venne tradotto in un ospedale psichiatrico e poi in un ospizio, subendo un trattamento indegno, fatto di una esecrabile violenza morale e fisica. Era ormai un uomo vecchio, quasi del tutto sordo, giunto al termine della vita, eppure furono innumerevoli le vessazioni e le umiliazioni che fu costretto a subire nei quattro anni in cui fu privato della libertà, non ultima la curiosità invadente e morbosa di alcuni medici (che si spinsero sino a pretendere informazioni dettagliate sulla sua vita sessuale con la moglie).</p>
<p style="text-align: justify;">Contrariamente a quanto avrebbe voluto, evitò il processo penale perché le sue facoltà mentali vennero certificate come «indebolite». <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> si “vendicò” di questo mortificante giudizio scrivendo un ultimo capolavoro, <em>Sui sentieri dove cresce l’erba</em> (l’opera, che contiene tra l’altro l’autodifesa di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, venne tradotta per la prima volta in Italia nel 1962 per i tipi del Borghese, poi da Ciarrapico, con il titolo <em>Io, traditore</em> e con la bella prefazione di <a title="Adriano Romualdi" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/adriano-romualdi" target="_self">Adriano Romualdi</a>, ed oggi è ripubblicata dall’editore Fazi).</p>
<p style="text-align: justify;">Ma non sfuggì al procedimento civile, che quantificò i danni provocati alla Norvegia (per i suoi articoli politici, <em>sic!</em>) in trecentoventicinquemila corone, spogliandolo così di ogni bene.</p>
<p style="text-align: justify;">Una persecuzione crudele, ben resa nei suoi dettagli da Thorkild Hansen nell’imponente (per documentazione) <em>Il processo <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span></em> (1978). Quest’opera è stata «il punto di partenza» del più recente <em>Processo a <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span></em> (Iperborea 1996), come ha dichiarato l’autore Per Olov Enquist. Quest’ultimo lavoro era nato come sceneggiatura per il film <em><span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span></em> di Jan Troell, interpretato da Max von Sydow e presentato con un discreto successo al Festival di Venezia nel 1996, ma possiede una certa forza letteraria. L’interpretazione dello scrittore svedese, anche se si muove da valutazioni diverse da quelle di Hansen (a differenza del quale giudica «giusto» il <a title="Processo a Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/patriota-o-traditore-il-processo-a-knut-hamsun.html">processo di Hamsun</a>), è fondamentalmente onesta, sino a riconoscere la buona fede del grande norvegese quando afferma: «personalmente credette di giocare il ruolo di chi vuole salvare la patria». E’ un libro pieno di dettagli, ma mai invadente, anzi è persino delicato quando descrive gli ultimi giorni di vita dello scrittore, la ritrovata complicità con la seconda moglie Marie, condannata anche lei per collaborazionismo.</p>
<p style="text-align: justify;">La colpa di <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>? Come scrive Goffredo Fofi nella prefazione, è quella di essere stato un grande scrittore, tanto da aver ottenuto il Premio Nobel per la letteratura nel 1920, e di essere stato (e rimasto) filotedesco fino alla fine dei suoi giorni: «La colpa di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> fu enorme anche per questo, per la sua notorietà, per il fatto che l’autore più amato e considerato del suo paese, orgoglio e vanto della Norvegia, si fosse posto dalla parte dell’occupante».</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8870910822"><img class="alignright" style="float: right; border: 0; margin-left: 6px; margin-right: 6px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/hamsunreginadisaba.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, La regina di Saba" align="right" /></a>Subì un vero «processo alle idee», come <em>Diorama Letterario</em> (mensile di attualità culturali e metapolitiche diretto da Marco Tarchi) titolò uno dei due numeri monotematici che ha dedicato, oltre dieci anni fa, allo scrittore norvegese: <em>Il caso <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, un processo alle idee</em>, n. 131 del novembre 1989, e <em>Sui sentieri di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a></span></em>, n. 121 del dicembre 1988. Il merito di <em>Diorama Letterario</em> è stato proprio quello di aver affrontato con serietà, e con un approccio diremmo “scientifico”, un ampio studio della vita e delle opere di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, affiancando ad articoli “divulgativi” anche numerosi contributi di “specialisti”, senza scegliere, anzi evitando di percorrere, la scorciatoia del ricorso a facili apologie ad uso di “fedeli”, come nelle cattive abitudini della pubblicistica di destra. L’intento di <em>Diorama</em> non era quello, riduttivo e strumentale, di ribadire la collocazione politica di <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> “a destra” e magari di rivendicarne la continuità in una comune battaglia di idee, ma piuttosto di sottolinearne la complessità del pensiero, di offrire maggiori informazioni ed elementi sull’intera opera dello scrittore, al fine di costringere la cosiddetta cultura ufficiale a confrontarsi «con l’uomo, con le sue idee e le sue scelte».</p>
<p style="text-align: justify;">Il modo più efficace per conoscere <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> rimane senz’altro quello di avvicinarsi ai personaggi, tutti autobiografici, delle sue opere. Nel 1890 raggiunse il successo letterario, prima ancora di compiere trent’anni di età, con <em>Fame</em>. Il protagonista è un giovane che, in una Oslo che ancora si chiamava Cristania, combatte per affermarsi come giornalista. Per scrivere affronta mille difficoltà di carattere pratico, facendo persino la «fame» e vivendo come un “viandante”. Lo stesso <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>, scrisse che così conobbe «l’infinita varietà dei movimenti della mia piccola anima, la stranezza originale della mia vita mentale, il mistero dei nervi in un corpo affamato». E’ il primo dei personaggi hamsuniani, tutti simili nel temperamento. Sono sognatori, uomini selvatici e primitivi, sinceri, imprevedibili, alteri e beffardi, impulsivi e capricciosi, sempre con i nervi scoperti, irrequieti, dispettosi, a tratti fanfaroni, lunatici, infantili, ribelli e impetuosi, dei veri vagabondi animati dalla volontà di liberarsi della civiltà moderna. Vivono a loro agio solo fuori dalla città, a contatto con una natura spesso aspra, ma mai ostile. Sono uomini che non subiscono il fascino delle illusioni moderne, pronti ad innamorarsi di un’idea, di una immagine, di una donna, mai cinici e quasi sprovveduti di fronte all’amore e alle inesorabili disillusioni che la modernità finisce per infliggergli, chiamandoli brusamente ad un’arida attualità. «Sono comete, stelle strappate alla loro orbita», annota <a title="Robert Steuckers" href="http://www.centrostudilaruna.it/autore/robert-steuckers/" target="_self">Robert Steuckers</a> nel suo contributo su <em>Diorama Letterario</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">In <em>Pan</em>, il tenente Glahn, protagonista di questo straordinario romanzo (pubblicato per la prima volta nel 1894 e da poche settimane tornato nelle nostre librerie in una bella edizione Adelphi), eroe malato di nordica malinconia, sceglie di lasciare l’uniforme di ufficiale per stabilirsi in una piccola capanna del Nordland, dove la caccia rappresenta il migliore pretesto per godere una solitudine immersa in una natura che sola può donargli un po’ di sollievo, lontana com’è dalla disprezzata società mercantile e industrializzata. Però è proprio nel momento in cui Glahn cede alle lusinghe dell’amore di una ragazza del vicino villaggio, che, come ha efficacemente scritto Luigi De Anna nel richiamato <em>Le illusioni di un viandante</em>, finisce per «cedere alle lusinghe della civiltà. E si perde. Respinto va a cercare la morte in India».</p>
<p style="text-align: justify;">E si uccide anche Nagel, il protagonista di <em>Misteri</em>, uomo “tutta anima”, istintivo e intuitivo, complicato e incoerente, pronto a sfidare con il suo ostentato anticonformismo il mondo intero, a scandalizzarlo e a provocarlo. Ma è sufficiente che la dolcissima Dagny, simile a «neve purissima e spessa come seta», di cui si innamora perdutamente, lo respinga, per non trovare più alcun interesse nella vita. Il loro destino è, come ha colto <a title="Robert Steuckers" href="http://www.centrostudilaruna.it/autore/robert-steuckers/" target="_self">Steuckers</a>, «quello di quei vagabondi che non hanno la forza di tornare definitivamente alla terra o che, per stupidità, lasciano la foresta che li aveva accolti, come fece <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> all’epoca del suo breve sogno americano» (dall’esperienza statunitense trasse un saggio, fortemente critico, <em>La vita culturale dell’America moderna</em>, tradotto da Arianna Editrice).</p>
<p style="text-align: justify;">Il drammatico epilogo riservato ai personaggi può essere letto anche come la metafora della vita di <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a>, grande scrittore e magnifico interprete di una grande tradizione culturale, quale quella neoromantica germanica, fino a quando non cedette alla tentazione fascista. Sempre per rimanere alle intelligenti considerazioni di Kunnas, pagò l’errore di «aver identificato una concezione del mondo con una politica», con un marchio d’ignominia che ancora è ben impresso su ogni sua opera. Non c’è editore o critico, infatti, che al momento della pubblicazione di un romanzo di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> non avverta, ancora oggi, l’esigenza di mettere in guardia l’umanità della “stranezza politica” di cui si ammalò in vecchiaia lo scrittore.</p>
<p style="text-align: justify;">Eppure basterebbe leggere meglio le sue opere, osservare con attenzione i protagonisti dei suoi romanzi muoversi a loro agio nelle foreste del Nord, ascoltare le loro anime insofferenti, per comprendere come <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> abbia solo voluto «recare testimonianza a una precisa scala di valori», irrinunciabili per lui.</p>
<p style="text-align: justify;">«La mia unica amica era la foresta», in queste parole di Thomas Glahn, si evince la personalità dell’autore, di questo scrittore norvegese romantico e irrazionalista. «Il poeta dell’irremovibile forza», lo definì <a title="Ernest Hemingway" href="http://www.libriefilm.com/category/autori/ernest-hemingway">Ernest Hemingway</a>. Non può esserci migliore omaggio a questo grandissimo scrittore, di quello che gli rivolse <a title="Thomas Mann" href="http://www.libriefilm.com/category/autori/thomas-mann">Thomas Mann</a>, suo devoto ammiratore, per “festeggiarne” il settantesimo compleanno: «Lo ho sempre amato, sin dalla mia gioventù […] Gli incanti incomparabili dei suoi mezzi artistici mi ammaliavano già quando avevo diciannove anni e non dimenticherò mai quello che hanno significato allora per la mia recettività di giovanotto <em>Fame</em>, <em>Misteri</em>, <em>Pan</em>, <em>Victoria</em>, le sue novelle e il diario dei suoi viaggi. La gloria mondiale che è ricaduta sul suo nome con l’attribuzione del premio Nobel mi ha riempito di una soddisfazione veramente personale; trovavo che mai esso fosse capitato ad un poeta più degno di averlo […] E’, dicevo, uno di quegli autori la cui lettura fa nascere un riso solitario, scaturito dalle profondità».</p>
<p style="text-align: justify;">E’ alla terra che <a title="Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a> apparteneva intimamente: «Io sono della terra e del bosco con tutte le mie radici. Nelle città vivo solo una vita artistica con Caffè, spiritosaggini e fantasticherie d’ogni specie, ma appartengo alla terra». Quando scrive il libro-testamento <em>Sui sentieri dove cresce l’erba</em> è un uomo sfinito, consumato, eppure non ha smesso di amare la natura, tanto da scrivere: «Quando mi sono stancato di me stesso e sono vuoto, e mi sento inutile, vado nei boschi. Non aiuta, ma nemmeno rende la situazione peggiore. Non posso più, ormai, ascoltare il mormorio degli alberi, ma posso vedere i rami che dondolano, e anche questo è qualcosa di cui essere grati».</p>
<p style="text-align: justify;">E noi che non ci siamo stancati di leggerlo e amarlo e che gli siamo riconoscenti per le splendide pagine di letteratura che ci ha lasciato, lo salutiamo con affetto. <a title="Knut Hamsun" href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a>, lo scrittore contadino, l’uomo che alla terra è tornato, cinquanta anni fa, la sera del 19 febbraio 1952.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>* * *</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Tratto da <em>Area </em>del gennaio 2002.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/knut-hamsun-il-poeta-dell%e2%80%99irremovibile-forza.html' addthis:title='Knut Hamsun, il poeta dell’irremovibile forza ' ><a href="http://www.centrostudilaruna.it//addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;username=xa-4d2b47597ad291fb" class="addthis_button_compact">Share</a><span class="addthis_separator">|</span><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La Perfección de la Técnica. Friedrich-Georg Jünger (1898-1977)</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jan 2000 20:45:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robert Steuckers</dc:creator>
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<p style="text-align: justify;">La Primera Guerra Mundial pondrá fin a esta joven inmersión en la naturaleza. Friedrich-Georg se alistará en 1916 como aspirante a oficial. Gravemente herido en el pulmón, en el frente de Somme, en 1917, pasa el resto del conflicto en un hospital de campaña. Tras su convalecencia, se matricula en derecho, obteniendo el título de doctor en 1924. Pero nunca seguirá la carrera de jurista, sino que pronto descubrió su vocación de escritor político dentro del movimiento nacionalista de izquierdas, entre los nacional-revolucionarios y los nacional-bolcheviques, uniéndose más tarde a la figura de Ernst Niekisch, editor de la revista &#8220;Widerstand&#8221; (Resistencia). Desde esta publicación, así como desde &#8220;Arminios&#8221; o &#8220;Die Kommenden&#8221;, los hermanos Jünger inauguraron un estilo nuevo que podríamos definir como &#8220;del soldado nacionalista&#8221;, expresado por los jóvenes oficiales recién llegados del frente e incapaces de amoldarse a la vida civil. La experiencia de las trincheras y el fragor de los ataques les demostraron, por medio del sudor y la sangre, que la vida no es un juego inventado por el cerebralismo, sino un bullicio orgánico elemental donde, de hecho, reinan las pulsiones. La política, en su esfera propia, debe asir la temperatura de ese bullicio, escuchar esas pulsiones, navegar por sus meandros para forjar una fuerza siempre joven, nueva, vivificante. Para Friedrich-Georg Jünger, la política debe aprehenderse desde un ángulo cósmico, fuera de todos los &#8220;miasmas burgueses, cerebralistas e intelectualizantes&#8221;. Paralelamente a esta tarea de escritor político y de profeta de este nuevo nacionalismo radicalmente antiburgués, Friedrich-Georg Jünger se sumerge en la obra de Dostoïevski, Kant y los grandes novelistas americanos. Junto a su hermano Ernst, emprende una serie de viajes por los países mediterráneos: Dalmacia, Nápoles, Baleares, Sicilia y las islas del Egeo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando Hitler accede al poder, el triunfante es un nacionalismo de las masas, no ese nacionalismo absoluto y cósmico que evocaba la pequeña falange (<em>sic</em>) &#8220;fuertemente exaltada&#8221; que editaba sus textos desde las revistas nacional-revolucionarias. En un poema, <em>Der Mohn</em> (La Amapola), Friedrich-Georg Jünger ironiza y describe al nacional-socialismo como &#8220;el canto infantil de una embriaguez sin gloria&#8221;. Como consecuencia de estos versos sarcásticos se ve envuelto en una serie de problemas con la policía, por lo cual abandona Berlín y se instala, junto a Ernst, en Kirchhorst, en la Baja Sajonia.</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://tracker.tradedoubler.com/click?p=10388&amp;a=915108&amp;g=0&amp;url=http://www.bol.it/libri/scheda/ea978888681261" target="_blank"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/saggiosulgioco.bmp" border="0" alt="Friedrich Georg Jünger, Saggio sul gioco. Una chiave per comprenderlo" width="95" height="153" align="right" /></a> Retirado de la política después de haber publicado más de un centenar de poemas en la revista de Niekisch -quien ve poco a poco aumentar sobre sí las presiones de la autoridad hasta que por fin es arrestado en 1937-, Friedrich-Georg Jünger se consagra por entero a la creación literaria, publicando en 1936 un ensayo titulado <em>Über das Komische</em> y terminando en 1939 la primera versión de su mayor obra filosófica: <em>Die Perfektion der Technik</em> (La Perfección de la Técnica). Los primeros borradores de esta obra fueron destruidos en 1942, durante un bombardeo aliado. En 1944, una primera edición, realizada a partir de una serie de nuevos ensayos, es reducida otra vez a cenizas por culpa de un ataque aéreo. Finalmente, el libro aparece en 1946, suscitando un debate en torno a la problemática de la técnica y de la naturaleza, prefigurando, a despecho de su orientación &#8220;conservadora&#8221;, todas las reivindicaciones ecologistas alemanas de los años 60, 70 y 80. Durante la guerra, Friedrich-Georg Jünger publicó poemas y textos sobre la Grecia antigua y sus dioses. Con la aparición de <em>Die Perfektion der Technik</em>, que conocerá varias ediciones sucesivas, los intereses de Friedrich-Georg se vuelcan hacia las temáticas de la técnica, de la naturaleza, del cálculo, de la mecanización, de la masificación y de la propiedad. Rehuyendo, en <em>Die Perfektion der Technik</em>, el enunciar sus tesis bajo un esquema clásico, lineal y sistemático; sus argumentaciones aparecen así &#8220;en espiral&#8221;, de forma desordenada, aclarando vuelta a vuelta, capítulo aquí, capítulo allá, tal o cual aspecto de la tecnificación global. Como filigrana, se percibe una crítica a las tesis que sostenía entonces su hermano Ernst en <em>Der Arbeiter</em> (El Trabajador), quien aceptaba como inevitables los desenvolvimientos de la técnica moderna. Su posición antitecnicista se acerca a las tesis de Ortega y Gasset en <em>Meditaciones sobre la Técnica</em> (1939), de Henry Miller y de Lewis Munford (quien utiliza el término &#8220;megamaquinismo&#8221;). En 1949 Friedrich-Georg Jünger publicó una obra de exégesis sobre Nietzsche, donde se interrogaba sobre el sentido de la teoría cíclica del tiempo enunciado por el anacoreta de Sils-Maria. Friedrich-Georg Jünger contesta la utilidad de utilizar y problematizar una concepción cíclica de los tiempos, porque esta utilización y esta problematización acabará por otorgar a los tiempos una forma única, intangible, que, para Nietzsche, está concebida como cíclica. El tiempo cíclico, propio de la Grecia de los orígenes y del pensamiento precristiano, debería ser percibido bajo los ángulos de lo imaginario y no desde la teoría, que obliga a conjugar la naturalidad desde un modelo único de eternidad, y así el instante y el hecho desaparecen bajo los cortes arbitrarios instaurados por el tiempo mecánico, segmentarizados en visiones lineales. La temporalidad cíclica nietzscheana, por sus cortes en ciclos idénticos y repetitivos, conserva -pensaba Friedrich-Georg Jünger- algo de mecánico, de newtoniano, por lo cual, finalmente, no es una temporalidad &#8220;griega&#8221;. El tiempo, para Nietzsche, es un tiempo-policíaco, secuestrado; carece de apoyo, de soporte (<em>Tragend und Haltend</em>). Friedrich-Georg Jünger canta una a-temporalidad que se identifica con la naturaleza más elemental, la &#8220;Wildnis&#8221;, la naturaleza de Pan, el fondo-del-mundo natural intacto, no-mancillado por la mano humana, que es, en última instancia, un acceso a lo divino, al último secreto del mundo. La &#8220;<em>Wildnis</em>&#8221; -concepto fundamental en el poeta &#8220;pagano&#8221; que es Friedrich-Georg Jünger- es la matriz de toda la vida, el receptáculo a donde ha de regresar toda la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1970, Friedrich-Georg Jünger fundó, junto a Max Llimmelheber, la revista trimestral &#8220;<em>Scheidwege</em>&#8220;, en donde figuraron en la lista de colaboradores los principales representantes de un pensamiento a la vez naturalista y conservador, escéptico sobre todas las formas de planificación técnica. Entre los pensadores situados en esta vertiente conservadora-ecológica que expusieron sus tesis en la publicación podemos recordar los nombres de Jürgen Dahl, Hans Seldmayr, Friederich Wagner, Adolf Portmann, Erwin Chargaff, Walter Heiteler, Wolfgang Häedecke, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Friedrich-Georg Jünger murió en Überlingen, junto a las orillas del lago Constanza, el 20 de julio de 1977.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/ernst-junger"><img class="alignleft" style="margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/180x250juenger.jpg" alt="Speciale Ernst Jünger" width="180" height="250" align="left" /></a> El germanista americano Anton H. Richter, en la obra que ha consagrado al estudio sobre el pensamiento de Friedich-Georg Jünger, señala cuatro temáticas esenciales en nuestro autor: la antigüedad clásica, la esencia cíclica de la existencia, la técnica y el poder de lo irracional. En sus textos sobre la antigüedad griega, Friedrich-Georg Jünger reflexiona sobre la dicotomía dionisíaca/titánica. Como dionisismo, él engloba lo apolíneo y lo pánico, en un frente unido de fuerzas intactas de organización contra las distorsiones, la fragmentación y la unidimensionalidad del titanismo y el mecanicismo de nuestros tiempos. La atención de Friedrich-Georg Jünger se centra esencialmente sobre los elementos ctónicos y orgánicos de la antigüedad clásica. Desde esta óptica, los motivos recurrentes de sus poemas son la luz, el fuego y el agua. fuerzas elementales a las cuales rinde profundo homenaje. Friedrich-Georg Jünger se burla de la razón calculadora, de su ineficacia fundamental, exaltando, en contrapartida, el poder del vino, de la exuberancia de lo festivo, de lo sublime que anida en la danza y en las fuerzas carnavalescas. La verdadera comprensión de la realidad se alcanza por la intuición de las fuerzas, de los poderes de la naturaleza, de lo ctónico, de lo biológico, de lo somático y de la sangre, que son armas mucho más eficaces que la razón, que el verbo plano y unidimensional, descuartizado, purgado, decapitado, desposeído: de todo lo que hace del hombre moderno un ser de esquemas incompletos. Apolo aporta el orden claro y la serenidad inmutable; Dionisos aporta las fuerzas lúdicas del vino y de las frutas, entendidos como un don, un éxtasis, una embriaguez reveladora, pero nunca una inconsciencia; Pan, guardián de la naturaleza, aporta la fertilidad. Frente a estos donantes generosos y desinteresados, los titanes son los usurpadores, acumuladores de riquezas, guerreros crueles carentes de ética enfrentados a los dioses de la profusión y de la abundancia que, a veces, consiguen matarlos, lacerando sus cuerpos, devorándolos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pan es la figura central del panteón personal de Friedrich-Georg Jünger; Pan es el gobernante de la &#8220;<em>Wildnis</em>&#8220;, de la naturaleza primordial que desean arrasar los titanes. Friedrich-Georg Jünger se remite hasta Empédocles, quien enseñaba que el forma un &#8220;contiuum&#8221; epistemológico con la naturaleza: toda la naturaleza está en el hombre y puede ser descubierta por medio del amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Simbolizado por los ríos y las serpientes, el principio de recurrencia, de incesante retorno, por el que todas las cosas alcanzan la &#8220;Wildnis&#8221; original, es también la vía de retorno hacia esa misma &#8220;<em>Wildnis</em>&#8220;. Friedrich-Georg Jünger canta al tiempo cíclico, diferente del tiempo lineal-unidireccional judeocristiano, segmentado en momentos únicos, irrepetibles, sobre un camino también único que conduce a la Redención. El hombre occidental moderno, alérgico a los imponderables escondrijos en donde se manifiesta la &#8220;Wildnis&#8221;, ha optado por el tiempo continuo y vectorial, haciendo así de su existencia un segmento entre dos eternidades atemporales ( el antes del nacer y el después de la muerte ). Aquí se enfrentan dos tipos humanos: el hombre moderno, impregnado de la visión judeocristiana y lineal del tiempo, y el hombre orgánico, que se reconoce indisolublemente conectado al cosmos y a los ritmos cósmicos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>La Perfección de la Técnica</em></p>
<p style="text-align: justify;">Denuncia del titanismo mecanicista occidental, esta obra es la cantera en donde se han nutrido todos los pensadores ecologistas contemporáneos para afinar sus críticas. Dividida en dos grandes partes y un excurso, compuesta de una multitud de pequeños capítulos concisos, la obra comienza con una constatación fundamental: la literatura utópica, responsable de la introducción del idealismo técnico en la materia política, no ha hecho sino provocar un desencantamiento de la propia veta utópica. La técnica no resuelve ningún problema existencial del hombre, no aumenta el goce del tiempo, no reduce el trabajo: lo único que hace es desplazar lo manual en provecho de lo &#8220;organizativo&#8221;. La técnica no crea nuevas riquezas; al contrario: condena la condición obrera a un permanente pauperismo físico y moral. El despliegue desencadenado de la técnica está causado por una falta general de la condición humana que la razón se esfuerza inútilmente en rellenar. Pero esta falta no desaparece con la invasión de la técnica, que no es sino un burdo camuflaje, un triste remiendo. La máquina es devoradora, aniquiladora de la &#8220;sustancia&#8221;: su racionalidad es pura ilusión. El economista cree, desde su aprehensión particular de la realidad, que la técnica es generadora de riquezas, pero no parece observarse que su racionalidad cuantitativista no es sino pura y simple apariencia, que la técnica, en su voluntad de perfeccionarse hasta el infinito, no sigue sino a su propia lógica, una lógica que no es económica.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las características del mundo moderno es el conflicto táctico entre el economista y el técnico: el último aspira a determinar los procesos de producción en favor de la rentabilidad, factor que es puramente subjetivo. La técnica, cuando alcanza su más alto grado, conduce a una economía disfuncional. Esta oposición entre la técnica y la economía puede producir estupor en más de un crítico de la unidimensionalidad contemporánea, acostumbrado a meter en el mismo cajón de sastre las hipertrofias técnicas y las económicas. Pero Friedrich-Georg Jünger concibe la economía desde su definición etimológica: como la medida y la norma del &#8220;okios&#8221;, de la morada humana, bien circunscrita en el tiempo y en el espacio. La forma actualmente adoptada por el &#8220;okios&#8221; procede de una movilización exagerada de los recursos, asimilable a la economía del pillaje y a la razzia (<em>Raubbau</em>), de una concepción mezquina del lugar que se ocupa sobre la Tierra, sin consideración por las generaciones pasadas y futuras.</p>
<p style="text-align: justify;">La idea central de Friedrich-Georg Jünger sobre la técnica es la de un automatismo dominado por su propia lógica. Desde el momento que esta lógica se pone en marcha, escapa a sus creadores. El automatismo de la técnica, entonces, se multiplica en función exponencial: las máquinas, &#8220;per se&#8221;, imponen la creación de otras máquinas, hasta alcanzar el automatismo completo, a la vez mecanizado y dinámico, en un tiempo segmentado, un tiempo que no es sino un tiempo muerto. Este tiempo muerto penetra en el tejido orgánico del ser humano y somete al hombre a su particular lógica mortífera. El hombre se ve así desposeído de &#8220;su&#8221; tiempo interior y biológico, sumido en una adecuación al tiempo inorgánico y muerto de la máquina. La vida se encuentra entonces sumida en un gran automatismo regido por la soberanía absoluta de la técnica, convertida en señora y dueña de sus ciclos y sus ritmos, de su percepción de sí y del mundo exterior. El automatismo generalizado es &#8220;la perfección de la técnica&#8221;, a la cual Friedrich-Georg, pensador organicista, opone la &#8220;maduración&#8221; (<em>die Reife</em>) que sólo pueden alcanzar los seres naturales, sin coerción ni violencia. La mayor característica de la gigantesca organización titánica de la técnica, dominante en la época contemporánea, es la dominación exclusiva que ejercen las determinaciones y deducciones causales, propias de la mentalidad y la lógica técnica. El Estado, en tanto que instancia política, puede adquirir, por el camino de la técnica, un poder ilimitado. Pero esto no es, para el Estado, sino una suerte de pacto con el diablo, pues los principios inherentes a la técnica acabarán por extirpar su sustancia orgánica, reemplazándola por el automatismo técnico puro y duro.</p>
<p style="text-align: justify;">Quien dice automatización total dice organización total, en el sentido de gestión. El trabajo, en la era de la multiplicación exponencial de los autómatas, está organizado hacia la perfección, es decir, hacia la rentabilización total e inmediata, al margen o sin considerar la mano de obra o del útil. La técnica solamente es capaz de valorarse a sí misma, lo que implica automatización a ultranza, lo cual implica a su vez intercambio a ultranza, lo que conduce a la normalización a ultranza, cuya consecuencia es la estandarización a ultranza. Friedrich-Georg Jünger añade el concepto de &#8220;partición&#8221; (<em>Stückelung</em>), donde las &#8220;partes&#8221; ya no son &#8220;partes&#8221;, sino &#8220;piezas&#8221; (<em>Stücke</em>), reducidas a una función de simple aparato, una función inorgánica.</p>
<p style="text-align: justify;">Friedrich-Georg Jünger cita a Marx para denunciar la alienación de este proceso, pero se distancia de él al ver que éste considera el proceso técnico como un &#8220;fatum&#8221; necesario en el proceso de emancipación de la clase proletaria. El obrero (<em>Arbeiter</em>) es precisamente &#8220;obrero&#8221; porque está conectado, &#8220;volens nolens&#8221;, al aparato de producción técnico. La condición obrera no depende de la modestia económica ni del rendimiento, sino de esa conexión, independientemente del salario percibido. Esta conexión despersonaliza y hace desaparecer la condición de persona. El obrero es aquel que ha perdido el beneficio interior que le ligaba a su actividad, beneficio que evitaba su intercambiabilidad. La alienación no es problema inducido por la economía, como pensaba Marx, sino por la técnica. La progresión general del automatismo desvaloriza todo trabajo que pueda ser interior y espontáneo en el trabajador, a la par que favorece inevitablemente el proceso de destrucción de la naturaleza, el proceso de &#8220;devoración&#8221; (<em>Verzehr</em>) de los sustratos (de los recursos ofrecidos por la Madre-Naturaleza, generosa y derrochadora &#8220;<em>donatrix</em>&#8220;). A causa de esta alienación de orden técnico, el obrero se ve precipitado en un mundo de explotación donde carece de protección. Para beneficiarse de una apariencia de protección, debe crear organizaciones -sindicatos-, pero con el error de que esas organizaciones también están conectadas al aparato técnico. La organización protectora no emancipa, sino que encadena. El obrero se defiende contra la alienación y la &#8220;piezación&#8221;, pero, paradójicamente, acepta el sistema de la automatización total. Marx, Engels y los primeros socialistas percibieron la alienación económica y política, pero estuvieron ciegos ante la alienación técnica, incapaces de comprender el poder destructivo de la máquina. La dialéctica marxista, de hecho, deviene en un mecanicismo estéril al servicio de un socialismo maquinista. El socialista permanece en la misma lógica que gobierna a la automatización total bajo la égida del capitalismo. Pero lo peor es que su triunfo no pondrá fin (salvo caso de renunciar al marxismo) a la alienación automatista, sino que será uno de los factores del movimiento de aceleración, de simplificación y de crecimiento técnico. La creación de organizaciones es causa de la génesis de la movilización total, que convierte a todas las cosas en móviles y a todos los lugares en talleres o laboratorios llenos de zumbidos y de agitación incesante. Toda área social tendente a aceptar esta movilización total favorece, quiera o no quiera, la represión: es la puerta abierta a los campos de concentración, a las aglomeraciones, a las deportaciones en masa y a las masacres colectivas. Es el reino del gestor impávido, figura siniestra que puede aparecer bajo mil máscaras. La técnica nunca produce armonía, la máquina no es una diosa dispensadora de bondades. Al contrario, esteriliza los sustratos naturales donados, organiza el pillaje planificado contra la &#8220;Wildnis&#8221;. La máquina es devoradora y antropófaga, debe ser alimentada sin cesar y, ya que acapara más de lo que dona, terminará un día con todas las riquezas de la Tierra. Las enormes fuerzas naturales elementales son desarraigadas por la gigantesca maquinaria y retenidas prisioneras por ella y en ella, lo que no conduce sino a catástrofes explosivas y a la necesidad de una supervivencia constante: otra faceta de la movilización total.</p>
<p style="text-align: justify;">Las masas se imbrican, voluntariamente, en esta automatización total, anulando al mismo tiempo las resistencias aisladas obra de los individuos conscientes. Las masas se dejan llevar por el movimiento trepidante de la automatización hasta tal punto que en caso de avería o paro momentáneo del movimiento lineal hacia la automatización experimentan una sensación de vida que les parece insoportable.</p>
<p style="text-align: justify;">La guerra, también ella, en adelante, estará completamente mecanizada. Los potenciales de destrucción se amplifican hasta el extremo. El reclamo de los uniformes, el valor movilizante de los símbolos, la gloria, se esfuman en la perfección técnica. La guerra solamente podrán ser soportadas por los soldados tremendamente endurecidos y de coraje tenaz, solamente podrán soportarlas los hombres que sean capaces de exterminar la piedad en sus corazones.</p>
<p style="text-align: justify;">La movilidad absoluta que inaugura la automatización total se revuelve contra todo lo que pueda significar duración y estabilidad, en concreto contra la propiedad (<em>Eigentum</em>). Friedrich-Georg Jünger, al meditar esta aseveración, define la propiedad de una manera original y particular. La existencia de las máquinas reposa sobre una concepción exclusivamente temporal, la existencia de la propiedad se debe a una concepción espacial. La propiedad implica limites, definiciones, vallados, muros y paredes, &#8220;clausuras&#8221; en definitiva. La eliminación de estas delimitaciones es una razón de ser para el colectivismo técnico. La propiedad es sinónimo de un campo de acción limitado, circunscrito, cerrado en un espacio determinado y preciso. Para poder progresar vectorialmente, la automatización necesita hacer saltar los cerrojos de la propiedad, obstáculo para la instalación de sus omnipresentes medios de control, comunicación y conexión. Una humanidad desposeída de toda forma de propiedad no puede escapar a la conexión total. El socialismo, en cuanto que niega la propiedad, en cuanto que rechaza el mundo de las &#8220;zonas enclaustradas&#8221;, facilita precisamente la conexión absoluta, que es sinónimo de la manipulación absoluta. De aquí, se desprende que el poseedor de máquinas no es un propietario; el capitalismo mecanicista socava el orden de las propiedades, caracterizado por la duración y la estabilidad, en preferencia de un dinamismo omnidisolvente. La independencia de la persona es un imposible en esa conexión a los hechos y al modo de pensar propio del instrumentalismo y del organizacionismo técnicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre sus reflexiones críticas y acerbadas hacia la automatización y hacia la tecnificación a ultranza en los tiempos modernos, Friedrich-Georg Jünger apela a los grandes filósofos de la tradición europea. Descartes inaugura un idealismo que instaura una separación insalvable entre el cuerpo y el espíritu, eliminando el &#8220;sistema de influjos psíquicos&#8221; que interconectaba a ambos, todo para al final reemplazarlo por una intervención divina puntual que hace de Dios un simple demiurgo-relojero. La &#8220;res extensa&#8221; de Descartes en un conjunto de cosas muertas, explicable como un conjunto de mecanismos en los cuales el hombre, instrumento del dios-relojero, puede intervenir de forma completamente impune en todo momento. La &#8220;res cogitans&#8221; se instituye como maestra absoluta de los procesos mecánicos que rigen el Universo. El hombre puede devenir en un dios: en un gran relojero que puede manipular todas las cosas a su gusto y antojo, sin cuidado ni respeto. El cartesianismo da la señal de salida de la explotación tecnicista a ultranza de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>* * *</strong></p>
<p style="text-align: justify;">[trd. Santiago Rivas]</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/steuckersfriedrichgeorgjungeresp.html' addthis:title='La Perfección de la Técnica. Friedrich-Georg Jünger (1898-1977) ' ><a href="http://www.centrostudilaruna.it//addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;username=xa-4d2b47597ad291fb" class="addthis_button_compact">Share</a><span class="addthis_separator">|</span><a class="addthis_button_preferred_1"></a><a class="addthis_button_preferred_2"></a><a class="addthis_button_preferred_3"></a><a class="addthis_button_preferred_4"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>L&#8217;itinerario di Knut Hamsun</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jan 2000 18:30:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Robert Steuckers</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Profilo biografico e letterario dello scrittore norvegese Knut Hamsun, premio Nobel per la letteratura nel 1920]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style " addthis:url='http://www.centrostudilaruna.it/knuthamsunitinerario.html' addthis:title='L&#8217;itinerario di Knut Hamsun '  ><a class="addthis_button_facebook_like" fb:like:layout="button_count"></a><a class="addthis_button_tweet"></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div><img src="http://www.centrostudilaruna.it/category-icons/hamsun48x48.jpg" width="48" height="48" alt="" title="Knut Hamsun" /><br/><p style="text-align: justify;"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/knuthamsun.jpg" border="0" alt="Knut Hamsun" width="252" height="326" align="right" /> <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a></span>: una vita che attraversa circa un secolo intero, che si estende dal 1859 al 1952, una vita che ha camminato tra le prime manifestazioni dei ritmi industriali in Norvegia e l’apertura macabra dell’era atomica, la nostra, che comincia a Hiroshima nel 1945. <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> è dunque il testimone di straordinari cambiamenti e, soprattutto un uomo che insorge contro l’inesorabile scomparsa del fondo europeo, del <em>Grund </em>in cui si sono poggiati tutti i geni dei nostri popoli: il mondo contadino, l’umanità che è cullata dalle pulsazioni intatte della Vita naturale.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>&#8220;una fibra nervosa che mi unisce all’universo&#8221; </em></p>
<p style="text-align: justify;">Questo secolo di attività letteraria, di ribellione costante, ha permesso allo scrittore norvegese di brillare in ogni maniera: di volta in volta, egli è stato poeta idilliaco, creatore di epopee potenti o di un lirismo di situazione, critico audace delle disfunzioni sociali dello &#8220;stupido XIX secolo&#8221;. Nella sua opera multi-sfaccettata, si percepiscono pertanto al primo sguardo alcune costanti principali: un’adesione alla Natura, una nostalgia dell’uomo originario, dell’uomo di fronte all’elementare, una volontà di liberarsi dalla civilizzazione moderna essenzialmente meccanicista. In una lettera che egli scrive all’età di ventinove anni, scopriamo questa frase così significativa: &#8220;Il mio sangue intuisce che ho in me una fibra nervosa che mi unisce all’universo, agli elementi&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> nasce a Lom-Gudbrandsdalen, nel sud della Norvegia, ma trascorre la sua infanzia e la sua adolescenza a Hammarøy nella provincia del Nordland, al largo delle Isole Lofoten e al di là del Circolo Polare Artico, una patria da lui mai rinnegata e che sarà lo sfondo di tutta la sua immaginazione romanzesca. È una vita rurale, in un paesaggio formidabile, impressionante, unico, con gigantesche falesie, fiordi grandiosi e luci boreali; sarà anche l’influenza negativa di uno zio pietista che condurrà assai presto il giovane Knut a condurre una vita di simpatico vagabondo,di itinerante che esperimenta la vita in tutte le sue forme.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Il destino di un &#8220;vagabondo&#8221;</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8870911411" target="_blank"><img class="alignleft" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/unvagabondosuona.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, Un vagabondo suona in sordina" width="95" height="191" align="left" /></a> Knut Pedersen (vero nome di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a></span>) è figlio di un contadino, Per Pedersen che, a quarant’anni, decide di abbandonare la fattoria che appartiene alla sua famiglia da più generazioni, per andare a stabilirsi a Hammarøy e diventare sarto. Questo cambiamento, questa uscita fuori dalla tradizione familiare, fuori da un contesto pluricentenario, provoca l’indigenza e la precarietà in questa famiglia scossa e il giovane Knut, a nove anni, si vede affidato a questo zio severo, di cui abbiamo appena parlato, uno zio duro, puritano, che detesta i giochi, anche quelli dei figli e picchia duro per farsi obbedire. È dunque a Vestfjord, presso questo zio puritano, predicatore, cultore della teologia moralizzante, che <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Knut Hamsun</a></span> incontrerà il suo destino di vagabondo.</p>
<p style="text-align: justify;">Per sfuggire alla rudezza ed alla brutalità di questo predicatore evangelico che picchia per il bene di Dio, che interrompe le risate che, senza dubbio, sono ai suoi occhi l’anticamera del peccato, il giovane Knut si chiude in se stesso e si rivolge alla foresta del Grande Nord, così spoglia, ma circondata da paesaggi talmente fiabeschi&#8230; La dialettica hamsuniana dell’io e della natura prende corpo nei rari momenti in cui lo zio non fa sgobbare il ragazzo per recuperare la spesa di qualche uovo e di un pezzo di pane nero.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>La prima opera: </em>Misteri</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916367" target="_blank"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/knuthamsunpan.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, Pan" width="95" height="150" align="right" /></a> Questa vita, tra la <em>Bibbia </em>e i ceffoni, Knut la vivrà cinque anni; a quattordici anni in effetti egli fa le valige e ritorna a Lom, nel natale sud, dove diviene impiegato di commercio. Comincia la vita itinerante: <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> acquisisce la sua “caratteristica”, quella di essere un &#8220;vagabondo&#8221;. Dai quindici ai diciassette anni, egli errerà nel Nord e venderà agli autoctoni ogni tipo di mercanzie, come Edevart, personaggio del suo celebre romanzo <em>I Vagabondi</em>. A diciassette anni, egli impara il mestiere di calzolaio e scrive la sua prima opera: <em>Misteri</em>. Diventa una celebrità locale e passa al grado di impiegato, poi di istitutore. Un ricco commerciante lo prende sotto la sua protezione e gli procura una somma di denaro perché possa continuare a scrivere. Così nasce nel 1879, una seconda opera, <em>Frida</em>, che gli editori rifiutano. La speranza di diventare scrittore svanisce, malgrando un tentativo di entrare in contatto con Björnson&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Comincia allora un nuovo periodo di vagabondaggio: <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> è sterratore, cantastorie, capomastro in una cava, etc&#8230;, e le sue sole gioie sono i balli del sabato sera. Nel 1882, a 23 anni, parte per l’America dove la vita sarà assai più difficile che in Norvegia e dove <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> sarà di volta in volta guardiano di porci, impiegato di commercio, aiuto muratore e commerciante di legname. A Minneapolis, egli vivrà giorni migliori in una comunità di predicatori &#8220;unitariani&#8221;, di Norvegesi, immigrati come lui in America. Questa posizione gli permette di tenere regolarmente conferenze su diversi temi letterari: là il suo stile si afferma e questo giovane, di bell’aspetto, energico e forte, trasforma le sue delusioni e i suoi rancori in sarcasmo ed in uno <em>humour </em>feroce, colorito, in cui emerge quel genio che non sarà riconosciuto che alcuni anni dopo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>La fame in una mansarda di Copenaghen</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987" target="_blank"><img class="alignleft" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/knuthamsunfame.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, Fame" width="95" height="146" align="left" /></a> Dopo un breve ritorno in Norvegia, egli ritorna in America e vive a Chicago dove fa il bigliettaio di tram. Questo secondo soggiorno americano non dura che qualche anno e, definitivamente deluso, rientra in Scandinavia. Si installa a Copenaghen, in una squallida mansarda, con la fame che gli attanaglia le viscere. Questa fame, questa miseria che gli attacca alla pelle, lo renderà celebre in un batter d’occhio. Dimagrito, mezzo barbone, egli presenta una bozza di romanzo, scritto nella sua mansarda danese, a Edvard Brandes, fratello di Georg Brandes, amico danese ed ebreo di Nietzsche, grande critico del cristianesimo pauliniano, presentato come antenato del comunismo livellatore. Georg Brandes fa uscire questo abbozzo anonimamente nella rivista <em>Ny Jord</em> (&#8220;Terra Nuova&#8221;) ed il pubblico si entusiasma, i giornali reclamano testi di questo autore sconosciuto e così affascinante. L&#8217;era delle vacche magre è definitivamente terminata per <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, a 29 anni. <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a> descrive le esperienze dell’autore confrontate con la fame, i fantasmi che essa fa nascere, i nervosismi che essa suscita&#8230; Questo scritto d’introspezione colpisce le tecniche letterarie in voga. Esso coniuga romanticismo e realismo. E <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> scrive: &#8220;Quello che mi interessa è l’infinita varietà di movimenti della mia piccola anima, l’estraneità originale della mia vita mentale, il mistero dei nervi in un corpo affamato!&#8230;&#8221;. Quando <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a> esce in forma di libro nel 1890, il pubblico scopre una nuova giovinezza dello scrivere, uno stile completamente nuovo, impulsivo, capriccioso, di un’infinita finezza psicologica, trasmesso da una scrittura viva, abbellita dalle forme sorprendenti in cui si esprime lo <em>humour </em>sarcastico, vitale, costruito di audaci paradossi, che <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> aveva già palesato nelle sue prime conferenze americane. <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a> rivela anche un individualismo nuovo, giovanile e fresco. <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> scrive che i libri ci devono insegnare &#8220;i mondi segreti che si fanno, fuori dalla vista, nelle pieghe nascoste dell’anima, &#8230; quei meandri del pensiero e del sentimento; quegli andirivieni estranei e fugaci del cervello e del cuore, gli effetti singolari dei nervi, i morsi del sangue, le preghiere delle nostre midolla, tutta la vita inconscia dell’anima&#8221;. La fine del secolo deve lasciare posto all’individualità e alle sue originalità, alle complessità che non corrispondono ai sentimenti e all’anima dell’uomo moderno. Complessità che non sono stereotipate in abitudini gravose, nelle <em>routine </em>borghesi ma vagabondano e vedono, grazie al loro completo distacco, le cose nella loro nudità. Questo rapporto diretto con le cose, questo aggiramento delle convenzioni e delle istituzioni, permette l’audacia e la libertà di aggrapparsi all’essenziale, alle grandi forze telluriche e vieta il ricorso ai piccoli piaceri stereotipati, al turismo convenzionale. L&#8217;individuo che vagabonda tra se stesso e la Terra onnipresente non è l’individuo-numero, perduto in una massa amorfa, privo di ogni legame carnale con gli elementi.</p>
<p style="text-align: justify;">In <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a>, l&#8217;affamato si distacca dunque totalmente dalla comunità degli uomini; la sua interiorità ripiega su se stessa come quella del bambino <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> che vagabondava nella foresta, errava nel cimitero o si piazzava in cima ad una collina per assorbire le bellezze del paesaggio. L&#8217;affamato non sviluppa alcun rancore né rivendicazione contro la comunità degli uomini; egli non l&#8217;accusa. Si limita a constatare che il dialogo tra sé e questa comunità è divenuto impossibile e che solo l’introspezione è arricchimento.</p>
<p style="text-align: justify;">Da queste impressioni di affamati, dall’impossibilità del dialogo individuo/comunità, decolla tutta l’antropologia che ci suggerisce <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>. Perché è senza dubbio inutile passare in rassegna la sua biografia, enumerare tutti i libri da lui scritti, se si passa a lato di questa implicita antropologia, onnipresente in tutta la sua opera. Se si trascura di darne una traccia, sia pure fugace, non si comprende nulla del suo messaggio metapolitico né del suo successivo impegno militante accanto a Quisling.</p>
<p style="text-align: justify;">La società urbana, industriale, meccanizzata, pensa e afferma <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, ha distrutto l’uomo totale, l&#8217;uomo intero, l&#8217;<em>odalsbonde </em> della tradizione scandinava. Essa ha distrutto i legami che uniscono ogni uomo totale agli elementi. Risultato: il contadino, strappato alla sua gleba e scagliato nelle città perde la sua dimensione cosmica, acquisisce sterili manie, i suoi nervi non sono più in comunione con l’immanenza cosmica e si agitano sterilmente. Se si parla in linguaggio heideggeriano, si può dire che il senso di abbandono urbano, modernista, precipita l’uomo nell’&#8221;inautenticità&#8221;. Sul piano sociale, la rottura dei legami diretti e immediati, che l’uomo rimasto integro mantiene con la natura, conduce ad ogni sorta di comportamento aberrante o all’errare, al vagabondaggio febbrile dell’affamato.</p>
<p style="text-align: justify;"><a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8870910822" target="_blank"><img class="alignright" style="border: 0pt none; margin: 10px;" src="http://www.centrostudilaruna.it/immagini/hamsunreginadisaba.bmp" border="0" alt="Knut Hamsun, La regina di Saba" width="80" height="160" align="right" /></a> Gli eroi hamsuniani, Nagel di <em>Misteri</em>, soprannominato lo &#8220;straniero dell&#8217;esistenza&#8221;, e Glahn di <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916367"><em>Pan</em></a>, sono delle comete, delle stelle strappate alle loro orbite. Glahn vive in comunione con la natura, ma dei capricci urbani, incarnati dall’immagine di Edvarda, donna fatale, gli fanno perdere questa armonia e lo portano al suicidio, dopo un viaggio nelle Indie, cerca assai febbrile quanto inutile. Entrambi vivono il destino di questi vagabondi che non hanno la forza di ritornare definitivamente alla terra o che, per stupidità, lasciano la foresta che li aveva accolti, come aveva fatto <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> all’epoca del suo breve sogno americano.</p>
<p style="text-align: justify;">Il vero modello antropologico di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> è Isak, l’eroe centrale de <em>Il Risveglio della Gleba</em>: Isak vive nei suoi campi, spinge il suo aratro, sviluppa la sua attività, persegue il suo compito, nonostante le elucubrazioni della sua sposa, le sciocchezze di suo figlio Eleseus che vegeta in città, si rovina e sparisce in America, nonostante l’impianto temporaneo di una miniera vicino al suo podere. Il mondo delle illusioni moderne turbina attorno ad Isak che resiste imperturbabile e vince. La sua impermeabilità naturale, tellurica, nei confronti delle manie moderne, gli permette di lasciare a suo figlio Sivert, il solo figlio che gli rassomigli, una fattoria ben organizzata e con un avvenire sicuro. Né Isak né Sivert sono &#8220;morali&#8221; nel senso puritano e <a href="http://www.centrostudilaruna.it/religione.html">religioso</a> del termine. La natura che dà loro forza e consistenza non è una natura ideale, costruita, alla moda di Rousseau, ma una compagna dura; essa non è un modello etico, ma la sorgente primaria verso la quale ritorna il vagabondo che il modernismo ha distaccato dalla sua comunità e condannato alla fame nei deserti urbani.</p>
<p style="text-align: justify;">E’ dunque nel vagabondaggio, nelle innumerevoli esperienze esistenziali che il vagabondo <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> ha vissuto tra i 14 e i 29 anni, nella coscienza che questo vagabondaggio è stato causato da queste illusioni moderniste che perseguitano i cervelli umani dell’età moderna e li spingono scioccamente a costruire dei sistemi sociali che escludono totalmente gli uomini originali; è in tutto questo che si è forgiata l’antropologia di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Prima di far uscire <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a>, <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> aveva pubblicato una requisitoria contro l&#8217;America, paese dell’errare infruttuoso, paese che non racchiude alcuna terra in cui ritornare quando pesa l’erranza. Questo antiamericanismo, esteso ad un’ostilità generale verso il mondo anglosassone, rimarrà una costante nei sentimenti para-politici di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>. La sua successiva critica del turismo di massa, principalmente anglo-americano, è un’eco di questo sentimento, abbinato all’umiliazione del fiero norvegese che vede il suo popolo trasformato in una popolazione di cameriere e di baristi.</p>
<p style="text-align: justify;">Se questo <em>pamphlet </em>antiamericano, <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a>, <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916367"><em>Pan</em></a>, <em>Victoria</em>, <em>Sotto la stella d&#8217;autunno</em>, <em>Benoni</em>, ecc., sono le opere del primo <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span>, del vagabondo ribelle e impetuoso, dello sradicato anche se conosce la propria intima ferita, il romanzo <em>Un vagabondo suona in sordina</em> (1909), che esce quando <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> raggiunge i cinquant’anni, segna una transizione. Il vagabondo di mezzo secolo guarda al suo passato con tenerezza e rassegnazione; egli ormai sa che è passata l’epoca dei sentimenti ardenti e adotta uno stile meno folgorante e meno lirico, più posato, più contemplativo. In compenso, il soffio epico e la dimensione sociale acquisiscono un’importanza maggiore. L&#8217;ambiente sofferto di <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916987"><em>Fame</em></a>, il lirismo di <a rel="nofollow" href="http://www.internetbookshop.it/ser/serdsp.asp?shop=2317&amp;isbn=8845916367"><em>Pan</em></a> cedono il posto ad una critica sociale acuta, priva di ogni concessione.</p>
<p style="text-align: justify;">E pure a 50 anni, nel 1909, che <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> si sposa per la seconda volta (un primo matrimonio era fallito) con Marie Andersen, di 24 anni più giovane, che gli darà numerosi figli e rimarrà al suo fianco fino alla fine. Il vagabondo diviene sedentario, ritorna contadino (<span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> acquista diverse fattorie, prima di stabilirsi definitivamente a Nörholm), ritrova il suo angolo di terra e vi si attacca. L&#8217;avvenimento biografico si ripercuote nell’opera e l’innocente anarchico si spoglia dei suoi eccessi e si colloca nel suo &#8220;ideale&#8221;, quello incarnato da Isak. La trama de <em>Il Risveglio della Gleba</em>, è la coniugazione del passato vagabondo e del reintrecciarsi in un territorio, la dialettica tra l’individualità errante e l’individualità che fonda una comunità, tra l’individualità che si lascia sedurre dalle chimere urbane e moderne, dagli artifici ideologici e disincarnati, e l’individualità che porta a compimento il suo impegno, imperturbabilmente, senza lasciare la Terra degli occhi. La potenza di questi paradossi, di queste opposizioni, vale ad <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> il Premio Nobel della Letteratura. <em>Il Risveglio della Gleba</em>, con il suo personaggio centrale, il contadino Isak, costituisce l&#8217;apoteosi della prosa hamsuniana.</p>
<p style="text-align: justify;">Vi si ritrova quella volontà di ritorno all’elementare che sostenevano specialmente <a href="http://www.centrostudilaruna.it/ernstjuenger.html">Friedrich-Georg Jünger</a> e <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.libriefilm.com/category/autori/jean-giono" target="_blank">Jean Giono</a></span>.</p>
<p style="text-align: justify;">Il modello antropologico hamsuniano corrisponde anche all’ideale contadino del &#8220;movimento nordico&#8221; che muove la Germania e i paesi scandinavi dalla fine del XIX secolo e che, in seguito, i nazionalsocialisti Darré e von Leers incarnano nella sfera politica. Negli anni 20 si affermano dunque in <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> tre opinioni politicizzabili:</p>
<p style="text-align: justify;">1) il suo antiamericanismo e la sua anglofobia,</p>
<p style="text-align: justify;">2) il suo astio nei confronti dei giornalisti, propagatori delle illusioni moderniste (Cf. <em>Il redattore Lynge</em>) e</p>
<p style="text-align: justify;">3) la sua implicita antropologia, rappresentata da Isak.</p>
<p style="text-align: justify;">A questa si aggiunge una frase, tratta dai <em>Vagabondi</em>: &#8220;Nessun uomo su questa terra vive di banche e industria. Nessuno. Gli uomini vivono di tre cose e di nient’altro: del grano che spunta nei campi, del pesce che vive nel mare e degli animali ed uccelli che crescono nella foresta. Di queste tre cose&#8221;. Qui è facile tracciare il parallelo con Ezra Pound ed il suo maestro, l&#8217;economista anarchizzante Silvio Gesell, per quel che concerne l’ostilità nei confronti delle banche. L’odio verso il meccanicismo industriale lo ritroviamo in <a href="http://www.centrostudilaruna.it/ernstjuenger.html">Friedrich-Georg Jünger</a>. E <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> non anticipa Baudrillard nello stigmatizzare i &#8220;simulacri&#8221;, che costituiscono la caratteristica delle nostre società dei consumi?</p>
<p style="text-align: justify;">Davanti a questa offensiva del modernismo, bisogna, scrive <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> a 77 anni, in <em>Il cerchio si chiude</em> (1936), stare ai margini, essere un enigma costante per coloro che aderiscono alle seduzioni del mondo mercantile.</p>
<p style="text-align: justify;">I quattro temi ricorrenti del discorso hamsuniano e la presenza ben ancorata nel pensiero norvegese dei miti romantici e nazionalisti del contadino e del vikingo, conducono <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> ad aderire al <em>Nasjonal Sammlung </em>di Vidkun Quisling, il leader populista norvegese. Questi opta nel 1940 per un’alleanza con il <em>Reich </em>che occupa fulmineamente il paese con la campagna d’aprile, in quanto la Francia e l’Inghilterra sono sul punto di sbarcare a Narvik e di violare simultaneamente la neutralità norvegese al fine di tagliare la strada del ferro svedese. Durante tutta la guerra, Quisling vuole formare un governo norvegese indipendente, incluso in una confederazione grande-germanica, alleata con una Russia sbarazzata dal sovietismo, in seno ad un’Europa in cui l’Inghilterra e gli Stati Uniti non avranno più alcun diritto d’intervento.</p>
<p style="text-align: justify;">La &#8220;collaborazione&#8221; di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> consiste nel difendere con la penna quella politica, quella versione del nazionalismo norvegese, e nello spiegare il suo impegno durante un congresso di scrittori nel 1943 a Vienna. <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> viene arrestato nel 1945, internato in un istituto per alienati, poi in un ospizio per anziani e infine portato davanti alla giustizia. Nel corso di questo penoso periodo, il nonagenario <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> redige la sua ultima opera, <em>Sui sentieri dove ricresce l’erba</em> (1946). Una lettera di <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> al Procuratore Generale del Regno merita ancora la nostra attenzione perché il tono che egli vi adotta è altero, beffardo, condiscendente: prova che lo spirito, le letteratura, il genio letterario, trascendono, anche nella peggiore avversità, il lavoro spregevole e mediocre dell’inquisitore. <span class='bm_keywordlink'><a href="http://www.centrostudilaruna.it/sezioni/autori/knut-pedersen-hamsun">Hamsun</a></span> il Ribelle, vecchio e prigioniero, rifiuta ancora di inchinarsi davanti a un Borghese, sia pure il supremo magistrato del regno. Un esempio…</p>
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