El problema indoeuropeo en la Europa de hoy

Blåholt, Bornhom (Dinamarca)
Blåholt, Bornhom (Dinamarca)

No puede decirse que el problema indoeuropeo sea muy popular en la Europa de hoy. Campo reservado a los especialistas en filología y en arqueología, relegado de los medios de información general y ligado a unas pocas ideas vagas e inconexas (la India, la raza «caucásica»), no ha ejercido ninguna influencia – al menos entre nosotros – sobre las concepciones globales de la historia que inducen a los hombres a creer y a combatir.

Sin embargo, el descubrimiento del parentesco entre las lenguas indoeuropeas y su derivación de un tronco común, que se verificó a comienzos del siglo pasado, posee en sí una serie de elementos susceptibles de constituir el fundamento de una gran idea unitaria de la raza blanca. Esta idea podría contribuir a una toma de conciencia significativa para la Europa contemporánea, en la medida en la que el mito «ario» saliese del terreno de la pura ciencia o del de los equívocos políticos para entrar a formar parte de una visión del mundo revolucionaria y conservadora. Contra la marea subversiva mundial con sumergir nuestro continente, la idea aria podría constituir un punto de referencia para las energías europeas supervivientes.

Al hablar de idea aria no estamos haciendo referencia simplemente al simple sentido de pertenencia a la raza blanca*, sino a la aceptación consciente de los valores que encarna la tradición indoeuropea en la historia de la civilización. Existió una unidad espiritual desde la germánica Islandia hasta la India aria, una unidad que deja su fuerte impronta en monumentos épicos como la Ilíada, el Mahâhârata y el Nibelungelied. En el interior de esta unidad florecen la Hélade y Roma, los valores aristocráticos, cualitativos y agonísticos del mundo clásico. La conciencia de esta tradición de sangre y de espíritu y su contraposición a formas de religiosidad semítica infiltradas durante el ocaso del mundo clásico, que hoy vuelven a manifestarse como fuerzas disolventes, podría ser de vital importancia para la definición de una visión del mundo específicamente europea.

pin-boat-bohuslan-silver-Hasta hoy, el único gobierno europeo que ha hecho gala de esa «conciencia aria», si bien entre incomprensiones y errores, fue el de la Alemania nacionalsocialista. Este fenómeno no puede ser completamente comprendido todavía, pero no podrá dejar de tenerse presente cuando el conflicto mundial entre razas y continentes haya alcanzado toda su intensidad. No resulta, por tanto, nada sorprendente que haya sido precisamente el nacionalsocialismo el valorizador de la obra de algunos de los más interesantes intérpretes del mundo indoeuropeo. Entre ellos se encuentra Hans F. K. Günther, autor de numerosas obras en la que prehistoria, antropología y filología se funden en una tentativa de reconstruir los valores de la Arianidad. Reproponer su obra – en realidad proponerla, puesto que es la primera vez que uno de sus libros se ha traducido en Italia – constituye para nosotros mucho más que un mero servicio prestado a la circulación de las ideas. Se trata de una afirmación de la validez de la idea nórdico-indoeuropea para la definición de una perspectiva histórica que no la del nacionalsocialismo alemán de ayer sino la de un nacionalismo europeo del mañana.

Todos nosotros, y en particular los componentes de las nueva generaciones, intuimos que nos encontramos ante una encrucijada histórica. Las viejas perspectivas nacionales, en las que fuimos todavía educados, quiebran por todos lados. Las patrias italiana, francesa o alemana – y con ellas los particulares enfoques históricos italianos, franceses o alemanes – ya no resultan suficientes ni pueden volver a hacerlo. Nacionalistas sin nación, tradicionalistas sin tradición, buscamos reconocernos en una patria y en una tradición más vastas.

diosesEn el mismo momento en el que seamos conscientes de las contradicciones entre los viejos patriotismos, comprenderemos la validez de la idea nacional como síntesis de los valores de la sangre y de la tradición frente a las corrientes niveladoras de un mundo bastardo. La necesidad de salvar el nacionalismo, transfiriéndolo del plano de los antiguos patriotismos al de un más grande nacionalismo de la Nación-Europa nos parece, más que nunca, la necesidad revolucionaria de hoy.

Así, el problema indoeuropeo se nos presenta como el problema del origen de Europa, de la fuente originaria de las energías nórdicas que con la Hélade, la romanidad y el germanismo dan forma a nuestra historia. La idea nórdica, tal y como la proponemos en el ámbito de la Weltanschauung del nacionalismo europeo, no pretende constituir un prejuicio de hecho contra grupos o individuos europeos, sino que aspira a ser un instrumento revolucionario en la comprensión de la historia que nos permita entender que no todos los elementos de Europa poseen el mismo valor y de qué forma, siguiendo la lógica genética que preside el nacimiento de de nuestra civilización de un tronco nórdico, se distinguen en la historia de Europa corrientes centrales y periféricas, corrientes europeas y corrientes antieuropeas.

Aspira a constituir el instrumento de una weltanschauulicher Stosstrupp que nos señale qué es lo que somos y qué es lo que debemos querer.

* Resulta preciso no cometer el error de considerar la categoría «blanco» identificable con la de «ario». Que ambas nociones no son completamente equivalentes lo demuestra el que el racismo practicado en algunos estados es «blanco» pero no «ario». La Unión Sudafricana, por ejemplo, «… lejos de separar a los judíos de los puestos claves del país y, en general, de toda profesión mediante cuyo ejercicio puedan alcanzar influencia política o cultural, les ofrece, a causa del simple color, todas las ventajas que gozan los “blancos”, ventajas que se niegan a los Arios asiáticos, por muy ilógico que parezca, incluso si (como en el caso de la mayor parte de los Brahmana y de muchísimos Kshatriya del Punjab) son de piel clara». (Devi 1976, 25). (Nota del editor de la edición italiana de 1978).

* * *

(Prologo de: Adriano Romualdi, Los indoeuropeos: Orígenes y migraciones, Ediciones del Centro Estudios Indoeuropeos, 2002).

Segui Adriano Romualdi:

Ultimi post da

Lascia una risposta